Aunque no comulguemos con otras ideas del Premio Nóbel portugués de Literatura, José Saramago, muchos le debemos que haya proclamado a los cuatro vientos su Iberismo primordial, por encima o al margen de soberanías y estados. Sin ningún complejo, este escritor que se afincó en tierra española, no menos ibérica de su Portugal nativo, se sintió peninsular esencial desde que empezó a ser él mismo. Y sin miedo a ningún temor ancestral a la absorción por parte de España, y renunciando a patrioterismos de otro tiempo, hizo de su idea de Iberia, una de sus banderas principales. Por eso, en homenaje a esa idea unitiva, que existe al margen de la realidad; es decir que vive en la utopía, proponemos esta idea de que, antes del partido, los veintidós componentes de los equipos, y todos los suplentes que quieran y técnicos, salten al campo y, distribuidos en mezcla, posen algunos eternos instantes como reconocimiento a esta idea de Saramago, que a todos nos honra. Se trata de un acto de hermandad entre deportistas, pero, sin duda, sería algo más. Sería una ruptura definitiva de prejuicios de prepotencia y prejuicios de victimismo o revanchismo. Un abrazo entre hermanos que no tiene más consecuencia futura que permanecer en el recuerdo: de ellos que lo hicieron, y de nosotros que lo vimos. Y una lección al mundo de humanidad.
Ojalá que la idea prosperase, y pudiese alcanzar más allá que lo previsible por su origen pudiera contemplar. Pero no desistimos de intentarlo. Y, repito, sería un homenaje a la Idea de Iberismo de Saramago. A un desideratum puro, acaso inalcanzable, pues la Historia siempre va hacia delante, y no se para ni va hacia detrás. Pero es una idea sin contaminación política alguna. Es una idea pura, platónica. Yo escuché decir a Saramago que, únicamente al pasar a Francia se veía extranjero. Por ninguna parte de España le pasaba, a pesar de oír nuevas lenguas y nuevos paisajes.
Saramago, y el mismo Mundial, se merece ese gesto de hermandad entre dos países que comparten nación y geografía. El Mundial de fútbol tiene a gala conseguir cada cuatro años un acto de hermandad entre naciones. Una hermandad que no es incompatible con la competición. Pienso que esta idea del posado conjunto de ambas selecciones sería un punto álgido de ese objetivo mundialista. Vale.
Viernes, 1 de junio
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Rufino Soriano Tena