No digo yo que toda la culpa sea del euro. Pero parte, no pequeña, de la culpa, sí que la tiene el euro. Para tener una moneda común, había que tener un nivel económico parecido, en todas las naciones acogidas. Grecia, y de Grecia para abajo, no lo tenían. Y España así, así… Desarmarse fiscalmente ante economías tan poderosas como Francia y Alemania, a cambio de unos fondos estructurales transitorios, era suicida. Y ha llegado el tiempo en que el suicidio se ha consumado. Las industrias de la naciones menores fueron arrasadas por las importaciones libres desde las potencias económicas. Y los gobiernos griego, y los que siguen por abajo, ya no pueden devaluar la moneda para favorecer la autarquía que les permitiría competir mínimamente con la invasión. El resultado es el que vemos. No podía ser otro. España tenía por lo menos el turismo, nacionalizado en gran parte: es decir, en manos españolas (no quiero decir del gobierno). Pero Grecia, sin infraestructura turística, y abocado como España a esa fuente económica, ve cómo de todo lo que se genera en su suelo, la mayor parte se va.
El euro fue precipitado. Ha beneficiado sobre todo a galos y teutones. Al Mediterráneo lo ha laminado. Y de recuperarse, Grecia volvería al ciclo bajo luego de cierto número de años. Sin exportaciones, no hay nada que hacer. Y, claro, la falta de ingresos se paliaba con créditos externos, concedidos, qué cosas, por bancos franceses y alemanes. París y Berlín, en realidad, no le dan su ayuda al gobierno de Atenas, sino a los bancos de su propio suelo patrio. Están reinvirtiendo, en realidad. España, no.
Claro que la corrupción griega es de dictadura bananera. Se dice que la corrupción es el 10% del PIB. Y la economía sumergida es del 40 ó 50%. Unas dimensiones bananeras de los años 50. Pero la base del desastre no es ésa. Es la otra. Moneda única con países que le doblan a uno la renta per capita no tiene otra salida. En el más maravilloso status de probidad presupuestaria, esto mismo pasaría dentro de cinco años, por ejemplo. No hay mayor corrupción que la del sistema, porque es estructural. La corrupción humana añade, pero no fundamenta.
El mismo mecanismo ocurre en España, aunque aquí la corrupción la ocupan el despilfarro clientelista del gobierno y la insostenibilidad económica de las autonomías. Vale.
Viernes, 1 de junio
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Rufino Soriano Tena