El Barça ha hecho un gran servicio a la lengua española. Ha innovado uno de los colmos comparativos más expresivos que tenía.
-¿Cuál, maestro?
El de “estar cabreao”. Hasta ahora se decía: “Está más cabreao que un mono” o “Está que se sube por las paredes”. Y cosas de ese tipo, que, a partir de ahora, van a quedar como “estar ligeramente enfadado”.
-Y… ¿cuál es la nueva expresión del colmo del cabreo de alguien?
Pues decir: “Ese está para poner los aspersores”.
Las aficiones catetas por esos estadios de este país han dado en un pareado cutre y casposo, que aplican al jugador Cristiano Ronaldo, para mí y para muchos, el mejor jugador de fútbol del mundo. No el mejor regateador, que eso es Messi. Es el más técnico, más atleta, y más compañero de sus compañeros, en un deporte que lleva por segundo título el de “Asociación”. Fútbol Asociación, se llama. Los perullos de Almería y Zaragoza –los que no son perullos en esas ciudades no- le han cantado a Cristiano Ronaldo. “¡Ese portugués / hijoputa es!”. O sea, el ingenio mayor del que son capaces.
No quiero explayarme en elogios a la figura del ya ex presidente de la CHS porque lo adivino hombre cabal de izquierdas, y nada debe repudiar más que el elogio de la derecha. Quede aquí la cosa. Pero mi deber de columnista no puede pactar, y así, decido extrapolar el concreto del asunto –la errónea política del agua del gobierno Zapatero- a una perspectiva más amplia. Me refiero a la insidiosa y nefasta disciplina del partido, verdadero núcleo del cáncer de este país, que no es otro que la Partitocracia., existente en PP y PSOE.
Viernes, 1 de junio
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Rufino Soriano Tena