¿Cuánto cotizan esas empresas en Cataluña por un dinero ganado en el resto de España con sus ventas? Una millonada, verdad. Bueno, pues el dinero que usted gasta en esos productos y otros de origen catalán, se queda entero en Cataluña. En cambio, el dinero que El Pozo, Hero, los muebles de Yecla, el vino de Jumilla, etc. generan al conseguir vender sus productos fuera de la Región de Murcia, tienen un componente de impuestos que van directamente… al Estado Español, el cual derrama esos impuestos como presupuestos por toda España, con más acierto o con más desacierto. Los impuestos que generan las empresa catalanas arriba citadas se quedan íntegramente en Cataluña. O sea, comprar esos productos es darle dinero en la mano a quienes nos insultan, nos desprecian, nos amenazan y nos ridiculizan. Seguir comprando esos productos es exactamente masoquista.
Cataluña y País Vasco son ricos en la misma medida que Extremadura o Andalucía no lo son. Las cuatro regiones formaron desde hace cuatro siglos parte de un solo Estado, donde no era pertinente la situación de los espacios industriales. Aprovecharse de que han sido la caja del Estado durante cuatrocientos años, para proclamar a los cuatro vientos que la caja es suya es, cuando menos, sinvergüenza.
¿Quieren separarse? Sea en buena hora. Pero ninguna pareja se separa sin hacer la separación de bienes. Quédense con sus industrias, que nosotros nos quedaremos con nuestro mercado. Ya es hora de que los partidos nacionales, PP y PSOE empiecen a negociar esa separación económica, que es la que más nos preocupa al grueso de los españoles. No me interesa una españolidad de vascos y catalanes basada en el expolio del resto del Estado como un mercado privativo, al que no hay nada que devolver, ni en aduanas, ni en transferencias para fondos estructurales. Es decir, como las colonias inglesas del XIX. Yo no quiero ser la colonia británica de Cataluña en el siglo XXI. Quiero liberarme. Exijo a mis políticos que dejen de ceder ante los nacionalistas de turno, y empiecen a negociar la separación económica. Mi voto para el que pregone ese programa.
No me compensa seguir siendo compatriota virtual de quien se siente racista y clasistamente superior a mí. España a ese precio, jamás. Si se acaba España, que se acabe. Pero que no siga siendo España a costa de mi dignidad económica. Vale.
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Estoy de acuerdo con su planteamiento y conclusiones. La forma de parar este negocio, es tocando el dinero. Están convencidos que son los más importantes, que el resto de España vive a su costa y naturalmente los más inteligentes.
Una independencia, con fronteras, aduanas y sin recibir el dinero de los españoles, duraría poco tiempo. Porque los franceses no les ayudarían, no estarían en la UE, y no sé que pasaría con la moneda, si podrían usar el euro.
Saludos. Rafael
Viernes, 1 de junio
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