Ahora, con los dos piratas, de intendencia y logística, en España, propiedad de la sacrosanta jurisdicción de Garzón y Pedraz, todo es más difícil para las familias del barco abertzale capturado por los somalíes. El Juez Estrella no pudo dejar pasar la ocasión de copar titulares aquellos días, y exigió, pretextando el imperio de la ley (su ley), que enviaran para España al par de bucaneros. Este tipo que ganara la oposición de juez, pensaba que gracias a él, España no podría ser acusada de tener un Guantánamo flotante, si los dos piratillas se quedaban en la fragata española, que era lo más sensato. Pero no, el juez izquierdoso siempre vela por su protagonismo, que diga por la salud judicial española. Y dispuso la orden a los militares. Jé, que gustazo mandar en los militares. Ahí es nada, un generalote recibiendo órdenes de un juez demócrata. Un orgasmo izquierdista.
Y ahora qué tenemos… pues los piratas exigiendo la puesta en libertad de los detenidos. Y la sociedad española con los brazos atados porque los chicos están bajo la Justicia española, y ésta es independiente. Independiente –según casos- para copar titulares, repito.
Con los dos piratas en el barco, y toda la confianza de la sociedad española en el buen sentido de los mandos de la fragata, todo iría mejor. Incluso se podría canjear alguno de ellos por varios de los capturados, y seguir negociando. La negociación parada porque la Jurisdicción pedrazgarzoniana ha actuado sin ninguna prudencia, otorgando a su poder judicial derecho de pernada sobre la soberanía española. Resultado: las familias de los pescadores abertazles de la ikurriña alzada en el mástil temiéndose lo peor. Y con razón. Y España atrapada en la imposibilidad de la Justicia para negociar nada. Primero, espera de juicio, luego, juicio, y después condena en suelo español. Sépalo la marinería abertzalesca: ése es el plazo. La Justicia ha dejado sin maniobra al ejecutivo español. Todo por no fiarse de la jurisdicción militar, que es tan Justicia como la pedrazgrazonesca.
Y de aquí en adelante, igual. Pirata capturado, pirata que a sueño español ha de venir, y marineros secuestrados sin posibilidad de volver por negociación alguna. Ah, la Justicia, qué justiciera es. Y todos, tan contentos que debemos de estar, de que a Willy y al otro no les tengan presos los militares en la fragata. Oh, qué demócrata es nuestra Justicia. Vale.
Viernes, 17 de febrero
Francisco Rubiales
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla