Despreciable señor Sastre:
22.06.09 @ 15:31:44. Archivado en Terrorismo
Leo, con asco, su desvergonzada carta en el diario Gara, vaticinando más sangre, luego de la vertida el pasado viernes en Arrigorriaga, en la persona del policía Eduardo Puelles. Cualquier intelectual de Falange habría firmado algo parecido, luego de la actuación de sus pistoleros, allá por los años 30. En detrimento suyo, ciudadano Sastre –me excuso por decirle señor- hay que decir que entre usted y ellos hay 80 años de experiencia histórica. Y eso que le sacan de ventaja moral a usted los citados falangistas intelectuales, pues lo suyo, ciudadano Sastre, tiene más dolo. Una Europa y un mundo desangrados a todo lo largo del siglo XX, han hecho recapacitar sobre la violencia en Política. Incluso a la Falange. Pero a usted, le resbala esa enseñanza de la Historia. A usted y a los suyos, no le han servido de nada 80 años de Historia.
Dice que mientras no exista negociación, habrá muertes, y nos quiere meter como dogma la imposibilidad de que los etarras, ayudados por gentuza como usted, dejen de matar. La ley de la gravedad y el que los etarras dejen de matar: eso es lo que nos vende usted, don dramaturgo de la mierda. Pues no, hombre no. Nada de eso. Sí hay remedio para que los suyos, con su entusiasta complacencia, dejen de matar. ¿Cuál? Pues que queden aislados. Pero de eso ya se ocupa usted de que no ocurra.
Siento por usted el mismo desprecio que siento por los gerifaltes del Ku-Klux-Klan o por los suicidas islámicos. A buen seguro que ha firmado usted por la derogación de la pena de muerte. Faltaría más. Pero, aquí y ahora, prefiere dar cobertura intelectual a los nuevos falangistas vascos.
Aún veo su rostro mierdero, con esa media sonrisa de triunfo cuando el lamentable Tribunal Constitucional, tan sólo por hacerse valer, le concedió la constitucionalidad a su funerario grupo de Internacionalistas. Es la cara del rencor triunfante. Imagino la misma cara al Inquisidor Torquemada, cuando consiguió de los Reyes Católicos la expulsión de los judíos. Por cierto: internacionalistas… vaya término anticuado, de los años 30 (¡hombre cuando los falangistas: lo suyo es querencia!). Ahora cunde la globalización, don dramaturgo de la envidia, el rencor y la venganza. Mire el calendario. Y que lo sepa: Alfonso Paso era mejor que usted construyendo la escena: usted sólo tenía moralina brechtiana, que embobaba la mala conciencia de la burguesía franquista. Vale.
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Santiago Delgado Martínez
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