Recuerdo una película, siendo yo asaz pequeño, que se llamaba
"Franco, ese hombre". Lleváronme a verla, y no recuerdo nada del film.
Sólo, que desde el título, la película apestaba a personalismo de
culto. Yo ya sabía quién era Franco. La verdad es que me dio un poco
de vergüenza ajena, que siendo un señor con tanto poder, permitiera
que le hiciesen esa película hagiográfica.
Viene esto a cuento de lo que mucha prensa, y no poca parte del mundo judicial, ha llamado garzonada. O sea, la trasnochada pretensión de
abrir heridas cerradas, y avivar rencores del juez Garzón. Ya digo,
Garzón, ese hombre. Un megalómano de mucho cuidado. Por eso lo
epitetizo con la misma frase que sacaron para Franco.
Si tan justo, necesario, equitativo y saludable es hacer listas de
asesinados en cunetas y fosas comunes, ¿cómo no se le ha ocurrido
antes? No lo entiendo, salvo contestarme que es torpe este Garzón:
treinta años para darse cuenta de que ahí había crímenes y eso. Es
como cuando, ya pasados los hechos, y tras volver a la carrera
judicial después de ser político (¡increíble!), sacase el tema de los
GAL. Felipe no lo hizo ministro, y su venganza fue terrible. Ya saben
todos.
Ahora, le parece que la crisis puede hacer perder votos a la
izquierda, y saca este asunto, que, entre otras cosas, es materia del
ejecutivo. Por cierto, Garzón, ese hombre, se ha negado a investigar
los cuatro mil asesinatos políticos de Paracuellos, achacables a la
muy legal II República Española. Y también por cierto, los catorcemil
curas masacrados por las fuerzas de responsabilidad republicanas
tuvieron asimismo asesinos. Sí, acepto que muchos de ellos fueron
capturados, torturados y ejecutados por el franquismo. Pero…. ¿todos
ellos? Vale.
Viernes, 17 de febrero
José Pómez
Francisco Rubiales
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla