Reforzada moralmente por la negociación con el desdichado de Zp, y por la concesión al terrorismo kosovar por parte de la ONU de la independencia de esa región serbia, la eta vuelve a matar. En Legutiano, Álava, llamado Villrreal de Álava toda la vida, un guardia civil ha sido asesinado por esta banda mafiosa pretendidamente autoconvencida de que es el brazo armado del pueblo vasco, al que no representa más allá del 12%. Pero, claro, si un señor que tiene 11 millones de votos les concede status de parte, es evidente que les reconoce identidad de pre-estado, y con eso basta para legalizar su terrorismo, llamándolo lucha armada.
Sí, estoy convencido, la ONU y Zp han de llevarse su cuota de corresponsabilidad en este asesinato. Y en todos los que vengan. No, el señor Aznar, otro desdichado, no negoció con la eta. Comprobó que no quería negociar, y se levantó de la mesa. Zp hasta les concedió contrapartidas políticas, ofrecidas en la mesa de negociación. No, tampoco Aznar cedió nada. Excarceló etarras antes de negociar como señal de buena voluntad, no como contrapartida. Si no se ve la diferencia, no vale la pena insistir. Crea cada cual lo que quiera. Lo mío es esto. Los asesinos son de eta, claro; pero Zp y la ONU les han dado fuerza para justificar su proceder. Proclamo mi derecho a mi libertad de conciencia personal para expresarlo así.
Descanse en paz el guardia civil Juan Manuel Piñuel, de Melilla, 41 años, con un hijo. Y sea la abyección toda con sus asesinos por siempre. Apúntense también culpables morales de este contradiós toda la población vasca que calla con el despreciable silencio de los corderos. Vale.
Viernes, 1 de junio
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Rufino Soriano Tena