Recientemente, hemos escuchado la voz, antaño tonante, de Fraga/Júpiter. Le ha pedido a Esperanza Aguirre que sea disciplinada y se calle. Como el Rey a Chaves, el sátrapa venezolano, que por cierto, resulta que es un dictador de lo más tópico: está colocando a toda la familia en el más puro estilo español de la Restauración; él que tan indigenista se muestra. Bien, seguimos con Fraga. Un octogenario, que debería ser muy respetado… en su casa, junto a la mesa de camilla, con sus lecturas y eso.
El otro día, el humorista político Forges, que hace pedagogía sectaria de la izquierda con su repetida inspiración de siempre, dibujaba, para ilustrar la llamada guerra del agua, a dos españoles peleándose a cubazo limpio, con cubos llenos de agua, imitando la iconografía de Goya de la lucha a garrotazos.
El cónyuge A llega a la casa común, compartida con el cónyuge B, y encuentra a éste en la cama con otra persona, en desnudez ambas personas.
-¡Cónyuge traidor! ¿Qué hace esa persona contigo en la cama, desnuda?
Levantándose deprisa y cubriéndose con la sábana, el cónyuge aludido exclama:
-¡No es lo que parece, no es lo que parece! Tengo una explicación, tengo una explicación…
Se está a punto de cometer un agravio comparativo con los funcionarios de Justicia del País Vasco: sus homólogos españoles van a conseguir ganar lo mismo que ellos. Tal hecho es una provocación. Supongo que lo sindicatos abertzales estarán preparando la consiguiente protesta, huelga incluida, en caso de que sus pretendidos homólogos consigan esa insultante paridad, absolutamente improcedente. Por definición, naturaleza y superioridad de raza, todo vasco debe cobrar más, notoriamente más, que quienes realizan sus mismas tareas en el resto del Estado. Faltaría más.
Entonces, amigos funcionarios de la Justicia, pierdan toda esperanza. Apenas logren la justa equiparación con sus homólogos, el Gobierno Vasco subirá el sueldo a sus funcionarios, pidiendo a continuación se añada el monto que supone tal aumento al Estado Español, por el concepto que sea. Jamás nadie del norte puede consentir esa homologación con alguien del sur. Así que poco les durará la alegría, si la logran o semilogran, en caso de triunfar.
En la Enseñanza, en la Policía, en cualquier sector del funcionariado, en Cataluña, Navarra y País Vasco piensan que les asiste derecho divino a tener más sueldo que la chusma que vive del Ebro para abajo. La cual chusma, en cambio, sí que sirve para comprar, obligatoriamente, sus productos. En el fondo, o no tan fondo, es un racismo consentido por los sucesivos gobiernos centrales, que han actuado siempre con el estúpido complejo de culpa respecto a los nacionalismos.
Tras los funcionarios de Justicia deberíamos ir los demás, exigiendo lo mismo. Y acabar con el privilegio medieval de esas comunidades norteñas, que esclavizan nuestro mercado, pudiendo así derivar cantidades hacia sus funcionarios, haciéndoles ver que su soldada deriva de que el nacionalismo gobierne. Vale.
Viernes, 1 de junio
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Rufino Soriano Tena