Es un tópico de hoy: la atención a la diversidad. Todo son derechos para los que están en el grupo de diversidad. En la Enseñanza sobre todo, pero también en otros ámbitos de la sociedad.
El mimo para el diferente es un tópico de nuestro tiempo. Hay una inflación de derechos para el que consideramos como otro. Y los maestros aprenden árabe y rumano. Y los guardias urbanos, y muchos trabajadores que trabajan de cara al público…
Pero nadie habla de los derechos de los no diversificados. O, dicho de otra forma, de los deberes de los diversificados. Y es que el primer deber de los diversificados es considerar a su propia condición de diferente como transitoria. La meta de toda persona distinta por cultura o idioma es la de integrarse. Y nadie habla de ello. Nadie. Se está difundiendo la especie de que siendo diferente tienes todos los derechos, y que tus costumbres y hábitos deben imperar, y que son los nativos los que deben doblegarse a tus circunstancias. Eso es pernicioso.
La primera característica de todo plan de actuación que contemple la diversidad es concienciar al diversificado que su estado es transitorio, que el acercamiento que se hace a él no otra meta tiene que facilitarle el primer acercamiento a la realidad de acogida circundante, y hacerle ver que no siempre se va a estar con esa sobreprotección que lo ampara. Si el profesor del niño magrebí aprende unas cuantas frases en árabe es para ayudar al niño a empezar a hablar español; no para que se crea que es deber de todos aprender su idioma. No se puede atender eternamente a los mismos solicitantes, que no quieren integrarse. Vale.
Viernes, 17 de febrero
Francisco Rubiales
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla