No ha llegado a los 30 años, ya coronado, mudito él. Primero ha sido en la cena con Zapatero, Esperanza Aguirre, el embajador de Argentina y otros cuantos de misma altura de protocolo. En esa ocasión, largó contra Federico Jiménez Losantos por pedir su abdicación en el Príncipe Felipe.
Ahora es en Santiago de Chile. Va, pierde su paciencia de Rey del siglo XXI, y con una falta de profesionalidad pareja a su hartura del payaso bolivariano, le espeta, señálándole con la mano:
-¡¿Pero por qué no te callas?!
Él, que tanto ha alabado la profesionalidad de su señora esposa, ha perdido los nervios. Primera condición del profesional de la Sangre Azul: nunca perder los nervios; aun cuando sea necesario perder los nervios. Segunda condición: en caso de excepción, mírese la primera condición. Tercera condición: no hay tercera condición.
Así que, un sobresaliente al demócrata que se harta del totalitario; pero un suspenso como Rey; para mí, rey desde ahora. Y, eso que ya postulo de comedimiento, que se ahorrara el vocativo, que pide a gritos la frase:
-¡¿Pero por qué no te callas, cretino (o borrego, o gilipollas, o tarugo, o imbécil –al modo de Sarkozy-)!
Lo han entendido, ¿no? Pues eso. Y, bueno, si las relaciones conyugales del Borbón nuestro de cada época histórica, fueran lo fluidas que debieran ser, me gustaría ver el broncazo doméstico que, en casa, le haría tragar la única profesional que hay en la Casa Real: Doña Sofía. Pero, mucho me temo que la cosa no anda por ahí. Ese despego conyugal, creo, tiene mucho que ver con el pase a la condición del ex-Mudo que postulo para Don Juan Carlos.
Porque sucede eso: ha conseguido que al sanguinario dictador bolivarianoide se le ponga en el mismo plano que al monarca constitucional español. Hemos descendido a Segunda B, de golpe; e, insisto en la paradoja: bravo como humano y como demócrata, suspenso como rey. Parece como si se le hubiera pasado la fecha de caducidad para sus pilas de prudencia dinástica. Ahora, Chávez tiene un galardón más en su fascistón pechámen castrense: haber cabreado al rey de España. Pensará que ha valido la pena ir a Chile. Bolívar, rumiará en su delirium tremens de dictadorzuelo petrolífero, estará orgulloso de mí. Vale.
Viernes, 17 de febrero
Francisco Rubiales
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla