Conocí recientemente a un profesor universitario venezolano, que me hizo llegar su temor acerca del próximo destino de su país, hasta hace poco oasis de democracia y libertad en América.
Como un planto desesperado, mi amigo, de quien no diré el nombre por no dar pistas a la Stasi venezolana de Chavez, mi amigo fue desgranando su análisis pesaroso de la situación. Tomé notas, y me ayudó proporcionándome texto. En rápido resumen, aquí esta la luenga conversación que con él tuve en territorio español, a donde había venido para lanzar su grito de ayuda, que a continuación transcribo:
Amigo Santiago, en Venezuela estamos ante el periodo más sombrío de toda nuestra Historia. Estamos a punto de perder nuestra libertad, la que conseguimos con Bolívar, precisamente a quien Chavez invoca una y otra vez, para lograr lo contrario que propugnaba el prócer. Las falacias en el discurso y en los hechos son ya una norma en el cotidiano actuar del dictador. Existe un plan de total destrucción de la verdad. Todo en aras de que Chavez ha visto que siendo dictador de izquierdas se mantiene uno en el poder medio siglo, como Castro. Sus esquemas de actuación están fundamentados en el odio: de clase, de tipo histórico hacia los españoles, hacia los norteamericanos, y hacia todo el mundo libre. Se dedica a destruir todas las instituciones exitosas para hacer ver la inutilidad de todo lo anterior a él, con el pretexto de favorecer a las clases pobres, que, sin embargo, no acaban de salir de donde están. Usa cualquier medio para lograr sus fines. Los cuales no son otros que su permanencia indefinida en el poder. Y el poder lo interpreta como administración de violencia, no como administración de servicios, al estilo europeo.
Otra perspectiva es su afán de proselitismo en el resto del continente, haciendo inversión temeraria y donación a fondo perdido a otros países del área para exportar su revolución de “nada para todos”. Ahora ha inundado de asesores cubanos nuestro país venezolano. Sobre todo en Educación, para lavar los cerebros de los muchachos. Y ha traído asesores industriales de Cuba también, de Cuba donde no hay industria alguna. Son, en realidad, comisarios políticos. Han sustituido a los asesores europeos y americanos, verdaderos profesionales. Se puede hablar de injerencia cubana en la Venezuela bolivariana de Chavez, qué ironía.
Una consecuencia inmediata es el alto índice de criminalidad, fomentado por los propios sicarios de Chavez, que asesinan políticamente, so capa de delincuencia común. Estamos en un promedio mensual de 200 personas muertas en acto violento. Nos hallamos en un trance de pérdida de identidad nacional, en tanto que sitio de libertad, de pensamiento y de economía no dirigida. Todo esto está llevando a la emigración, tanto de capital, como de población. Sobre todo la mano de obra cualificada y cuadros técnicos. La moneda nacional está por los suelos: para reunir un euro hacen falta 4300 bolívares. Y ya está racionado el monto permitido para salir del país.
Vale.
Viernes, 17 de febrero
Francisco Rubiales
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla