Santiablog Delgado

El Islam, a la Contrarreconquista

21.06.07 | 15:37. Archivado en Laicismo
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En Córdoba se han reunido los integrantes musulmanes de la Alianza de Civilizaciones, para completar su pliego de exigencias al Presidente de Gobierno español, a fin de que las realice. Entre ellas figura la obligada norma a periodistas de seguir un libro de estilo que harían ellos, para que nadie pudiera, en territorio español, pecar de islamofobia. Islamofobia es no tragar con la Sharia o ley islámica, a la que todo creyente considera por encima de cualquier ley occidental, aun dentro del mismo territorio occidental. El tal libro de estilo para tratar temas islámicos no sería sino la avanzadilla de la Sharia.

A cambio, ellos no dan nada, ni siquiera una petición a los paises islámicos o islamistas de que acaben reconociendo los derechos de la mujer, o, más simplemente, los derechos humanos a los no creyentes en aquellos territorios. Que se puedan levantar iglesias en La Meca, que exista libertad de expresión; esa libertad de expresión que ellos usan aquí para todo. Pero no, ellos no. La Alianza de Civilizaciones sólo trae obligaciones para nosotros. Ellos, con todos los derechos. Como la eta: negociar es rendirse. Los musulmanes, lo mismo, aliarse con ellos, es darles todos sus exigencias. Ellos, a cambio, no dan nada. Ni ahora, ni mucho menos cuando su demografía nos arrase.

Y, otra cosa que piden es que el Flamenco, junto con la música andalusí de ellos, sea patrimonio universal o algo así. El Flamenco sí es universal, la música del Norte de África, no. Quieren meterse como caballo de Troya, en el Flamenco, para obtener lo que esa expresión artística no ha obtenido con sus propias fuerzas. Y aprovechan el tirón zapateril de la frase memoria histórica, para reclamar la de Al Andalus. De cómo Al Andalus arrasó Roma e Hispania no dicen nada. Para memoria histórica, la de los iberos. Cualquier otra es perversa.

Ya comenté la pretensión de que a los magrebíes de pretendido origen nazarí, que no español, les sea concedida la ciudadanía española. Para ello bastará con unos papeles, con determinados apellidos, concedidos por una de las administraciones más corruptas del mundo. O sea, que todo marroquí que pague el soborno a la autoridad pertinente de su país, tendrá el documento acreditativo de que se llama Sevilla o Lucena, o lo que sea que haya que llamarse, para, zaca, llegar a España, y pedir DNI, pensión no contributiva y piso del Ayuntamiento, todo de una. Amén de tarjeta sanitaria, claro

Y esto es la Alianza de Civilizaciones: ceder, ceder y ceder. Mientras ellos no ceden nada. Nada. Jamás un país islamista va a dejar un culto distinto a la fe de Mahoma. Y en los simplemente islámicos, a duras penas, y con persecución. Pero, eso sí, mientras tanto, que aquí no hablemos mal de la poligamia, del castigo corporal, de la infravaloración legal de la mujer o de la pena de muerte para los musulmanes que dejan su fe por otra confesión. Vale.


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