Yo me declaro lo segundo. No sé, si en caso de llegar a vivir en una sociedad española islámica, podría ser simplemente islamófobo. Por ahora soy abiertamente islamofascífobo. Y digo en una sociedad española islámica, porque no son agoreras, sino realistas, las perspectivas de que en medio siglo, mucha parte de España sea de mayoría islámica. Las demografías así pueden demostrarlo, salvo que se dé algún punto de inflexión. Ser islamofascífobo es, creo, una tendencia honesta y cabal, políticamente correcta. El Islam, si minoritario, pude ser asumido por una sociedad aconfesional, como la española. Cuando mayoritario, el vaticinio es problemático. Al igual que el actual gobierno está haciendo una política de partido, sin tener para nada en cuenta que sus actuaciones puedan ser asumidas por el partido que, en buena lógica, debería de alternar con él en el gobierno; de la misma manera, pudiera ser que la mitad más uno de los musulmanes impusiera su Sharia. He dicho la mitad más uno. Es la misma legitimidad que Zp ha adoptado para imponer su visión revanchista de la sociedad española, excluyendo del futuro a la otra mitad, menos uno, del país. El precedente está echado.
Es indudable que hay un Islamofascismo, que, por ahora, no hay que confundir con el Islamismo, y mucho menos con el Islam. El Islamofascismo quiere imponer sus reglas, al margen de las leyes de la sociedad en la que vive, para los propios musulmanes. La última fechoría del Islamofascismo es la agresión a los ginecólogos por parte de los maridos cuyas mujeres son atendidas por estos facultativos. Si consiguen, por ley, el derecho a tener ginecólogas, habrán puesto ya los dos pies en la Europa libre y racional. Las ventajas que por el miedo están consiguiendo: autocensura de los dibujantes europeos, de la Operas alemanas, de las Fiestas de Moros y Cristianos, etc., no son sino cabezas de puente para la legislación exclusivista para ellos. La Ilustración habrá saltado hecha pedazos. Volveremos a los tiempos preilustrados. Se acabó aquella ley del péndulo para explicar el desarrollo de la Historia en Occidente: ahora clásico, ahora barroco. Desde ese momento, que no sé si ha llegado ya, habrá que hablar de la Involución Histórica de Europa. Fin de ciclo. Volvemos a finales del siglo V, cuando el Imperio Romano acabó definitivamente. Edad Media pura.
Los musulmanes tienen que aceptar las leyes de los países que les acogen; así como el sustrato que las soporta. No sólo es acatar las leyes: es participar del espíritu de igualdad entre los sexos.
Por eso, me declaro islamofascífobo. Con perdón por lo enrevesado del vocablo. La Ley, en Europa, está por encima del Islam, como ya estuvo por encima de todo Cristianismo. El Islamofascismo es peor que cualquier fascismo, pues afectaría también a las conciencias, no sólo a las voluntades. Vale.
Viernes, 17 de febrero
Vicente A. C. M.
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Francisco Rubiales
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
Carlos Ruiz Miguel
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga