Va y dice Missis Vogue que se irán Se refiere a todos los inmigrantes que están llegando ilegalmente a España. No se sabe si se refiere a esa minoría que llega en los cayucos, y de los que dicen que no menos de tres mil se han ahogado ya en el Atlántico, o a la mayoría que se nos viene tan campante por los aeropuertos, saludando al guardia civil de la puerta. Los de los vuelos baratos de Gerona Repito que no se sabe. Ella sí lo sabe, y pone cara de socialista seria, diciéndolo. Claro que ahora ha hecho una salvedad. Digo que ahora, porque es la segunda vez que lo dice. Creo que a Caldera le ha entrado fiebre cuando la ha oído, cree el pobre, con razón, que la cara de almendra amarga de la Vogue es, en el fondo, para él. Si el lector no sabe por qué, él, Caldera, sí lo sabe. Ya tiene a otros ochocientos mil en cola para legalizar
Bueno, pues eso, que ahora, va y añade como quien no quiere la cosa: tarde o temprano. O sea, más bien tarde, y casi, casi nunca, como dicen los de las mafias cayuqueras en Senegal y Gambia. Se irán, tarde o temprano. Si tardan dos años, y ya no es ella ministra de la cosa, pues, palabra salvada. Y dos años entra dentro de ese plazo de tarde. Es lista esta Vogue. Fea, pero lista. Decirle fea a una mujer no es machista, lo machista es decir que hay que halagar el ego estético de las señoras, sean feas o sean guapas. Yo le hago el favor de mi sinceridad, para sacrificar mi, por otra parte innegable, machismo.
Está por ver, cuántos subsaharianos, negros que dice Antonio Burgos, para epatar a los progres, podrían vivir con el presupuesto, budget que se dice en francés, del fondo de armario de Doña Vogue. Muchos, sin duda. Pero bueno, el caso es que esta dama sabe que no se van a ir. Voluntariamente, desde luego, no. Y todo menos la foto de los militares españoles empujando a punta de cetme a los senegaleses a embarcarse para ser devueltos. Por cierto, muchos de los abuelos y papás de estos senegalese fueron, sin duda, los fusileros que los franceses empelaron en el 39 para contener a los republicanos españoles en las playas de Argeles sur Mer, allí, en la Cataluña francesa. Ahora, cambiarían las tornas. El nieto de los republicanos españoles sería el del arma engatillada, y el senegalés el inerme cabe la orilla del mar. La Historia es muy sutil. Pero tal escena no se va a dar. La Vogue lo sabe, pero calcula que más de uno sólo oirá esa frase, y nunca sabrá del hecho de que ninguno de los que ya ha pisado Canarias va a volver. Vale.
Sábado, 18 de febrero
Avelino Vallina
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Cesar Sinde
Toni García Arias
Juan Fernandez Krohn
José Pómez
Francisco Rubiales