Editorial San Pablo

Mariano Fresnillo: «La fe es un motor»

28.06.11 | 08:12. Archivado en Libros, Autores

«Algunas religiones interpretan las discapacidades en clave de castigo divino»
(Jose Manuel Vidal
Religión Digital). Mariano Fresnillo es el autor de Lágrimas por ti, editado por San Pablo. Un libro para vivir la discapacidad en familia, de la colección de Psicología y educación. Mariano quedó ciego con 18 años, perdió la visión, pero no su capacidad de lucha y su voluntad por salir adelante. Se licenció en periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, y entró a continuación en la ONCE, donde coordinó distintos medios de comunicación de la empresa. Hoy es su director técnico.

-Tengo el placer de presentarles a Mariano Fresnillo, que viene acompañado de un personaje especial: Lillo, su perro guía, que está aquí entre nosotros.
-Está a nuestros pies. Vamos a ponerlo arriba para que se le vea.

-Aquí está Lillo, una preciosidad de perro.
-Que va a estar muy tranquilo durante la entrevista (risas).

-Mariano está aquí para hablarnos de él y de su libro, que está cosechando una muy buena acogida, tanto en la Feria del Libro como en la propia editorial como entre los lectores de la ONCE y de otras muchas organizaciones. Mariano, buenos días y bienvenido.
-Buenos días a todos, y encantado de estar aquí con vosotros para contaros todo lo que queráis saber sobre el libro.

-A mí me ha llamado la atención el título, que es precioso.
-Pues luché por él (risas), porque al principio la editorial no lo veía muy claro.

-¿Poco comercial?
-Tiene varios simbolismos. Primero, por qué esas lágrimas. Segundo, como es una recopilación de testimonios -entrevisté largamente a familias que vivían la discapacidad dentro de ellas-, quise buscar el detalle en el que coincidieran todas ellas, ante las preguntas más hirientes, las que suelen entrar dentro. Y fue esa lágrima de superación y de alegría. Eran lágrimas positivas, no de dolor. Por eso había que sacarlas. Tenían que ser el título.

-De hecho, en una dedicatoria muy bonita a tu madre, tú dices «por todas las lágrimas que no pudiste verter».
-La vida da muchas vueltas. Ella tuvo que ver cómo su hijo se quedaba ciego con dieciocho años. Y fue mi bastón, mi auxilio, mi ayuda... mi todo. Porque, cuando uno se queda ciego, se queda encerrado en su cuerpo. Tienes que hacer todo de otra manera. Y por eso es tan esencial tu entorno, tus amigos, la gente que siempre habías tenido cerca.
Yo ahora tengo una vida autónoma y hago todo tipo de actividades. Pero cuando te quedas ciego, de repente no sabes ni moverte. Y mi madre fue mi baluarte. Cuando se prejubiló, entró en una depresión crónica y ahora es ella la que depende de mí por su enfermedad. Y yo estoy convencido de que no ha podido curarse en diez años por toda la impotencia que tiene acumulada, porque ha sufrido mucho... No lo sacó fuera y por eso la depresión. Y por eso mi dedicatoria.

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