(Carlos Martínez Oliveras, en Vida Nueva). Creo honestamente que Bernard Sesboüé es uno de esos autores que hay que leer siempre. Su sólida teología y su estilo fresco hacen de él una mezcla imprescindible para la fe actual. Ya en 1995 había abordado un profundo trabajo en el campo sacramental en colaboración con H. Bourgeois y P. Tihon en aquella obra titulada Los signos de la salvación (Salamanca 1996), en la que elaboraron un estudio sincrónico de la vida sacramental en cada una de los momentos y épocas fundamentales de la historia de la Iglesia.
El libro que presento ahora –Invitación a creer– corresponde a una ampliación y complemento del capítulo que dedicó a los sacramentos en su conocida obra Croire (Creer. Invitación a la fe católica para las mujeres y los hombres del siglo XXI). De ahí que en el mismo título resuene su trabajo anterior. Lo que entonces eran apenas veinte páginas condensadas se ha convertido en un libro de más de 400. Pero al igual que el tronco del que nace, este nuevo libro se trata de una invitación. La invitación es siempre un género extraordinario, porque sitúa a los interlocutores en un clima de mutua libertad y gratuidad; quien invita no quiere imponer, sino proponer; y quien la recibe no se siente obligado, sino invitado a entrar en un diálogo franco y abierto sobre cuestiones fundamentales del sentido de la existencia.
Aquella primera invitación a la fe católica trataba de ofrecer una verdadera y auténtica «propuesta de fe» que permitiese a los hombres en el filo del comienzo del tercer milenio un «sí» a la fe cristiana intelectualmente honrado. Para el jesuita francés, profesor de la Facultad de Teología del Centro Sèvres, la fe atraviesa en las Iglesias de Occidente una crisis acuciante. Sin ir más lejos y prueba de ello es ese nuevo Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización. E íntimamente unida a la crisis de fe, aún más profunda, se puede decir que es la crisis que afecta a la práctica sacramental. Al fin y al cabo, la fe deriva de la persona de Cristo, figura por lo menos admirada y respetada, pero los sacramentos son identificados en su relación con la Iglesia tantas veces traída y llevada al socaire de críticas, cuando no de rechazos tajantes. Por eso, el reto, si cabe, es mayor.
Sábado, 2 de junio
Editorial San Pablo
Orlando Carmona
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató