(Ángel Gómez Escorial, en Betania.es). El título de la obra (El hombre roto por los demonios de la economía) es concluyente y fuerte. El mismo autor dice en su introducción que pensó en titularlo como «Moral económica», pero que así su libro habría pasado más desapercibido en los estantes de las librerías. Y añade que el titulo elegido resume lo que ha querido decir. Y, sin duda también, el subtítulo –El capitalismo neoliberal ante la moral cristiana– es un buen resumen. Añado, además, que el libro se lee fácilmente y que facilita mucha información para todo aquel que no sepa mucho de economía. Pero hay que señalar enseguida y sin rodeos que es una obra dedicada a la moral económica, sin más y sin menos. Y que bien podría añadirse que el titulo más definitorio –acepción 2 de esta palabra— bien podría haber sido «Moral cristiana y economía», aunque con él tampoco habría vendido mucho. Pero creo que conviene aclarar el peso religioso y católico de la obra, porque hoy en día hay muchas otras definiciones de moral.
No puedo ni debo negar que mi «otra vida» periodística está especializada en finanzas y economía. Y que por tanto mis ojos no llegan vírgenes a la lectura del libro de Luis González-Carvajal Santabárbara. Pero que también mi condición de cristiano ha hecho que me sintiera feliz en algunos momentos con su lectura, pues creo que siempre he pensado que el mensaje de Jesús de Nazaret y los años de experiencia en el mundo de la Iglesia pueden «rodear» el mundo de la economía, de los mercados y de las finanzas en general y, sobre todo ahora, puede desearse otro camino, otras formas de ver las cosas, y ello ante la peor crisis financiera de la historia, peor que la de 1928.
Indiscutiblemente, la encíclica de Benedicto XVI Caritas in veritate” ha dado muchas recetas perfectamente utilizables en estos momentos, aunque mi idea es –y lo he escrito varias veces– que nadie ha hecho, en el mundo de la economía y de las finanzas, demasiado caso al Papa Ratzinger. Lo cual, por otro lado, es una pena. Lo que si creo es que dicha encíclica ha producido una cierta comezón a todo católico interesado o agente en esto de los mercados, la deuda, los beneficios atribuidos o las fusiones y adquisiciones bajo la idea de que nadie contempla lo justo, lo moral o las necesidades de los demás.
Sábado, 2 de junio
Editorial San Pablo
Orlando Carmona
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató