(Rafael del Olmo, en Religión y Cultura). Con la perspectiva de 30 años ya pasados, la autora de este libro –Pablo VI–, que ha dispuesto de documentación abundante y fiable, al tener acceso al Archivo Histórico del arzobispado de Milán, y ha trabajado en la publicación de los discursos y escritos del arzobispo Montini, ha realizado una certera biografía de Montini-Pablo VI. El libro es un relato minucioso y atinado en el que, paso a paso, narra la vida de Juan Bautista Montini, que llegó a ser el papa Pablo VI. Sus fuentes han sido inmejorables y de primera mano, a pesar de que con frecuencia se lamenta de no poder emitir un juicio más preciso y acertado al no haber podido tener acceso a los documentos todavía secretos de los archivos vaticanos. La autora destaca especialmente del papa Montini su capacidad de trabajo, de dormir poco y de relacionarse con otros pueblos, con otras culturas y con otras religiones, lo que le sirvió para apreciar y promover especialmente el diálogo tanto dentro de la Iglesia católica (recuérdese su primera encíclica Ecclesiam suam) como sus planteamientos ecuménicos dentro de su inmenso amor a la Iglesia. «Es el amor por la Iglesia y por el mundo lo que nos impulsa a orar» (p. 170), a trabajar y a sufrir. El grueso del libro es obvio que esté dedicado al pontificado de Pablo VI, pero la autora no se ha olvidado de hablarnos de su raíces familiares, de sus estudios y de su pronto ascenso a la Secretaría de Estado, desde donde, en sus años de joven sacerdote, se implicó decididamente con los jóvenes universitarios, como lo hizo más tarde, en la archidiócesis de Milán, donde planteó ya el diálogo como misión y en la que promovió y llevó a cabo la Misión extraordinaria, con la que entusiasmó y revitalizó a todas las parroquias de la archidiócesis. Elevado al pontificado en 1963, la autora va desgranando minuciosamente con claridad y precisión la vida de Pablo VI en esta etapa de su vida y lo hace con soltura y acierto, siempre apoyada en la abundante documentación que posee. Los que hemos vivido ese pontificado, sabemos que no fue nada fácil, pues tras el Concilio, que él clausuró con gozo, tuvo que ponerlo en marcha con sufrimiento y dolor, afrontando la reforma de la Curia, la crisis de los jesuitas y de la iglesia holandesa, la contestación del 68, incluida la llevada a cabo contra la Humane vitae, y de la que la autora realiza un análisis interesante. Pero todo ello al papa le servía de estímulo para la publicación de sus encíclicas sociales, su apoyo a los Sínodos, creados por él, y su decidida evangelización del mundo a través de los diversos viajes realizados tanto a la ONU como a los distintos continentes. La autora ha hecho un planteamiento inteligente de los acontecimientos y aspectos que destacaron en el pontificado de Pablo VI, al enmarcarlos cuidadosamente y con acierto en la personalidad del papa o en las circunstancias personales y sociales que le tocó vivir. Con todo ello surge un retrato muy completo de su figura que queda realzada y airosa, y cuya talla se agiganta con la perspectiva del tiempo.
Rafael del Olmo
Religión y Cultura 253-254 (abril-septiembre de 2010) 796-797.
Sábado, 2 de junio
Editorial San Pablo
Orlando Carmona
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató| Junio 2012 | ||||||
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