(T. Viñas, en La Ciudad de Dios). Jesús Espeja es un fraile dominico que ha sido catedrático de Cristologia en la Facultad de Teología con sede en el Convento de San Esteban de Salamanca. Así pues, vaya por delante que se trata de un profundo conocedor de la más fundamental asignatura teológica. Diversos temas cristológicos ya los había abordado en otras obras suyas ya publicadas. Estas son bien conocidas: Jesucristo, la invención del diálogo (Verbo Divino, Estella 2001), Encarnación continuada. En la herencia del Vaticano II (San Esteban, Salamanca 2007) y Volver a Jesucristo. Perfil del cristiano en nuestro tiempo (San Pablo 2007).
Ante la publicación de la presente obra –Jesucristo. Una propuesta de vida– un hermano de comunidad le preguntó medio en broma: «¿No te cansas de hablar siempre sobre lo mismo?». A lo que él respondió en tono familiar: «Pero, ¿y tú no crees que Jesucristo es Palabra inagotable?». Efectivamente, Él es la Palabra siempre nueva en las nuevas situaciones con una serie de interrogantes que tejen la existencia del creyente y, por lo mismo, nadie podrá agotar el misterio de Dios que los cristianos creemos revelado en Jesucristo y muy concretamente en su conducta histórica.
«Aproximación a la historia», «La fe de los cristianos» e «Identidad de los cristianos» son los títulos de cada una de las tres partes de la obra. En la primera el autor nos acerca a la historia de Jesús, sabiendo que en los Evangelios historia y fe van estrechamente unidas. En la segunda parte nos muestra la interpretación creyente de esa historia y nos hace ver que el Resucitado continúa escribiendo un quinto Evangelio en quienes se abren al Espíritu. La tercera parte trata de la identidad cristiana que no consiste sino en el seguimiento de Cristo. «Tú ven y sígueme» es la llamada central de los Evangelios; una llamada que queda sonando a lo largo de su lectura y la identidad del discípulo de Cristo se encuentra en la respuesta a esta invitación.
«Se comienza a ser cristiano —termina diciendo el P. Espeja— por el encuentro personal y comunitario con Jesucristo que da nueva visión, nuevo entusiasmo y nueva fuerza para tejer la propia vida según la forma de pensar, sentir y actuar de Jesús». En ello nos va nuestra propia identidad, pues yo no puedo ser yo, o mejor, no puedo ser Cristo, sino portando conmigo a los otros, quienes quiera que ellos sean.
T. Viñas
La Ciudad de Dios Vol. 223, año 2010, nº 3, 843-844.
Sábado, 2 de junio
Editorial San Pablo
Orlando Carmona
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
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Sor Gemma Morató| Junio 2012 | ||||||
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