(Francisco Javier Caballero, en Vida religiosa). La cuaresma es un tiempo para vivir la misericordia de Jesucristo y palpar la alegría de la Pascua. Para acompañar a Jesús durante sus últimos días y peregrinar junto a Él hasta contemplar el misterio de la muerte y resurrección... Probablemente nos hemos acercado a la pasión de Jesús desde distintas perspectivas. Hoy lo hacemos de la mano y la mirada de Las mujeres de la pasión. En los evangelios son muchas las que siguen al Maestro. Sabemos el nombre de unas pocas, pero la mayor parte son anónimas. Todas se han dejado transformar por la entrega rotunda de Jesús el Cristo. Lo han descubierto como el autor de las Bienaventuranzas, Aquel en el que la palabra se hace vida y la vida palabra (Mt 5,13-12; Lc 6,20-25; Mt 25,31-4).
Tras la experiencia de cercanía con Jesús, muchas mujeres, se consagran al Maestro, pues Él les demostró solidaridad y cercanía; escucha y acogida sin importarle su moral, raza, credo, cultura o clase social (Jn 4,7-39). Jesús las consoló cuando sufrían (Lc 7,12-15), curó sus enfermedades (Mt 9, 20-22) y perdonó sus pecados (Lc 7, 37-50).
Ellas configuran y representan valores como la verdad, la justicia, la autoestima y la misericordia en el ministerio, así es como entran en los evangelios y en la historia del cristianismo, gracias a la transformación que el encuentro con Jesús provoca en ellas.
Sábado, 2 de junio
Editorial San Pablo
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Religión Digital
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Asoc. Humanismo sin Credos
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