(SP). En este libro, titulado En el espíritu de Pentecostés, Kathleen Murphy reivindica la importante labor de las mujeres en la Iglesia primitiva. Estas mujeres, a menudo ignoradas, fueron respetadas en las primeras comunidades cristianas y contribuyeron de forma decisiva en su desarrollo. María, Lidia, Tabita, Roda, Evodia, Síntique, Safira, Loida, Eunice, Priscila, Ninfa y Febe dedicaron su vida a difundir la Buena Nueva del Evangelio, y su importante papel fue recordado en los Hechos de los apóstoles y en las Cartas de Pablo. Este libro supone un desafío magnífico para todos y nos invita a emular la labor de estas mujeres.
Kathleen Murphy es religiosa de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia de la Unidad de Gran Bretaña. Ha sido conferenciante y ha impartido numerosos retiros. Actualmente es directora del Centro de Espiritualidad y Mujer de Santa Catalina en Edimburgo. Es autora, en esta misma colección, de Las mujeres de la pasión.
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En honor a la verdad habría que estudiar que significaba ser diaconisa en los primeros tiempos.Creo que se vería que lo que hoy hace un ministro extraordinario femenino o una catequista que colabora seriamente en una parroquia no dista mucho de aquello.Ser diaconisa en aquellos tiempos no estaba relacionado con el sacerdocio o el obispado,vamos con el sacramento del orden,como está hoy en día.De hecho S.Pablo que tiene grandes colaboradoras en la misión no aprueba que la mujer sea sacerdote,ya que no admite que presida la celebración.También hubo órdenes de viudas muy activas pero muchos grupos de señoras católicas actuales desempeñan las mismas funciones hoy en día en las parroquias de a pie.En fin con los datos actuales no podemos relacionar el diaconado femenino de aquellos tiempos con el diaconado masculino actual que tiene relación con el orden sacerdotal.A falta de datos lo mejor es aceptar el magisterio del Papa.Saludos.
Amigo Joaquin , en honor a la verdad hay que decir que antes había diaconisas y ahora no. Sabe usted como yo, que en los años 70 hubo un gran debate sobre la ordenacion a las mujeres. Muchos obispos estaban a favor, pero finalmente se impuso la opinion de la curia que a su vez influyó sobre el Papa, a pesar de que el Papa previamente habia pedido un estudio del tema porque la cosa no estaba clara. ¿de quien es la culpa? De nuestra ignorancia y de nuestro machismo. Dios no nos distingue por nuestro sexo, eso lo hacemos nosotros, y somos nosotros los que desarollamos una cultura en la que la manera de vivir nuestra experiencia cristiana es haciendo distinciones entre lo que puede hacer un hombre y lo que no puede hacer una mujer.
Magnífico valorar el trabajo evangelizador de las mujeres.Hoy en día tenemos ministros extraordinarios,catequistas,lectoras,responsables de movimientos católicos,presidentas de movimientos,teólogas,monjas,etc...o sea que hoy estamos incluso mejor que en los primeros tiempos,por lo que espero que no se utilice esta noticia en contra del Papa o de los obispos.
Sábado, 2 de junio
Editorial San Pablo
Orlando Carmona
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Religión Digital
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Sor Gemma Morató| Junio 2012 | ||||||
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