Editorial San Pablo

Pensar la enfermería, una tarea necesaria y apasionante del momento actual

12.02.10 | 14:46. Archivado en Libros

(José Ramón Amor Pan, en Vida Nueva). La enfermería está en un proceso de transformación en el que se está planteando su propia definición como profesión, su identidad. Hay una clara recuperación del ideal de cuidado, que está en la base de la tarea enfermera, pero se discute qué obligaciones se derivan del mismo. Por eso, pensar la enfermería es una tarea necesaria y apasionante del momento actual.
Y Ética y enfermería, el libro que tenemos entre las manos es un valioso instrumento para ayudarnos en la consecución de ese objetivo. Como señala Lydia Feito Grande, su autora, una de las personas que se dedican a la Bioética en nuestro país más seria y competente y que, en la actualidad, trabaja en la Facultad de Medicina de la Complutense bajo la dirección de Diego Gracia, «labores como la enfermería, la medicina o la enseñanza no pueden estar basadas en meros criterios de eficacia, sino que han de remitir a valores de comunicación entre los seres humanos. Por ello, sin rodear de componentes heroicos la tarea del profesional de enfermería, sí es pertinente, sin embargo, insistir en que no puede ser una tarea como cualquier otra». No puedo estar más de acuerdo.
Evidentemente, no se le puede pedir a este colectivo (como a los médicos u otros profesionales sociosanitarios) que sean unos héroes, pero tampoco se puede permitir que realicen su labor como un mero oficio por el que reciben un sueldo, ni la sociedad puede tratarles como tales. El objetivo a conseguir sería, pues, que hicieran «de la propia vida un compromiso con la excelencia, entendida como virtud, como el ejercicio de una tarea que promueve la búsqueda de lo mejor y que está en permanente cambio y revisión». Ahí es nada. Pero esa tarea no pueden llevarla a cabo solos, precisan el trabajo coordinado en equipo, y también el apoyo, el reconocimiento y el estímulo de la sociedad entera. Todos nos jugamos mucho en este asunto, por lo que a todos nos debería importar cómo se forman, cómo vivencian su ejercicio profesional y cómo podemos motivar a estos profesionales, auténtico eje de la atención sociosanitaria.
No es la primera vez que Feito nos ofrece sus reflexiones sobre este apasionante campo. De hecho, este libro es una nueva versión de otro publicado el año 2000 en la editorial PPC con el título Ética profesional de la enfermería y que, a mi juicio, no recibió la acogida que se merecía. Confío en que, en la nueva versión, bellamente ilustrada con dibujos realizados por el padre de la autora, y al formar parte de una nueva colección auspiciada por la Cátedra de Bioética de Comillas, la difusión sea mayor.

Vida Nueva 2.695 (12 de febrero de 2010)


«Rovirosa, después de su conversión, jamás traicionó ni a Cristo ni a los trabajadores»

12.02.10 | 09:15. Archivado en Libros, Autores

ENTREVISTA A EDUARDO DELA HERA, AUTOR DE «EL FUEGO DE LA MONTAÑA»
(José Luis Palacios, en Noticias Obreras). Este sacerdote palentino, que ha sido profesor en el seminario de su diócesis, y que ahora es delegado para las Relaciones Interconfesionales, ha publicado El fuego de la montaña. Siete conversos para nuestro tiempo (San Pablo, Madrid, 2009), en el que dedica un capítulo a la figura de Guillermo Rovirosa.

¿Qué tienen los conversos de atractivo para una sociedad descreída y un cristianismo nostálgico?
Lo conversos siempre serán un desafío y un reto para nuestras mediocridades religiosas. Tenemos que reconocer que la tibieza y la falta de coherencia cristianas constituyen el humus en el que se desenvuelven muchas vidas, sobre todo aquí en Occidente. Los conversos son auténticos testigos de la fe. Ellos se tomaron en serio a Dios, cuando irrumpió en su existencia. Lo acogieron con alegría, y empezaron a ser felices el día en que se decidieron a dejarlo todo para seguir de cerca a Dios y a su Hijo, Jesucristo. Son para la vida diaria un suplemento de entusiasmo cristiano, que buena falta nos hace, y son también un estímulo para realizar nuestra entrega de fe. Tenemos mucho miedo a darle un «sí» a Dios. Todavía pensamos que, si le permitimos entrar a Dios en nuestra vida, va a suceder una invasión alienante que nos va empequeñecer. La verdad es lo contrario: Dios nos hace más enteros, más personas, más nosotros. Con Dios podemos conseguir nuestra auténtica
estatura humana.

Todos los personajes de su libro tienen en común una incansable búsqueda de la verdad y una gran honestidad vital que les llevó a cambiar sus planteamientos religiosos de partida. Estas actitudes, ¿se pueden explicar sin el contexto histórico del siglo XX o responden únicamente a unas biografías muy particulares?
Ninguna biografía discurre al margen de acontecimientos históricos. El siglo XX fue un siglo de promesas y decepciones en muchos campos. Es el siglo de dos terribles guerras. Dios se puede servir de circunstancias; pero hay un reducto de libertad personal. A la hora de dar el paso hacia Dios, tanto los conversos como cualquiera de nosotros, podemos decir que estamos solos. El «sí» o el «no» a Dios es algo muy personal, muy de cada uno. En el caso de los conversos nadie forzó su entrega última y definitiva. Esto es lo admirable: su libertad de elección. Y, claro está, su coherencia posterior.

¿Por qué eligió a estos siete conversos?, ¿qué criterios le sirvieron de guía para hacer la selección?

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Sábado, 2 de junio

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