(D. M., en Estudios Eclesiásticos). El derecho fundamental de toda persona a la libertad religiosa (LR) sigue siendo una dolorosa asignatura pendiente, en casi un tercio de los países que integran nuestro mundo. A primera vista, esta realidad resulta incomprensible en este decenio inicial del siglo XXI. Pero es así. Por eso, todo esfuerzo en llamar la atención sobre esta situación es no sólo oportuno, sino necesario y urgente. Porque la paz, la justicia y el reconocimiento y protección de los derechos fundamentales son realidades inseparables y mutuamente causativas. Sólo por esta razón, y desde este ángulo, Libertad religiosa y dignidad humana, el libro de Julio L. Martínez, S.J., es oportuno y merece nuestra atención y aseguro que, una vez leído, será merecedor de nuestro agradecimiento. Además, la conmemoración de los sesenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (10 de diciembre de 1948), es una ocasión casi obligada para insistir en este déficit que nuestro mundo y nuestra sociedad padece, en relación con esos derechos y, de manera especial, con el derecho fundamental a la LR, proclamado en el artículo 18 de la Declaración. Desde una perspectiva católica, cualquier referencia a este derecho tendrá que arrancar o, al menos, referirse a la Declaración del Vaticano II Dignitatis humanae, promulgada el 7 de diciembre de 1965. Hay que afirmar que esa Declaración, uno de los documentos conciliares de mayor repercusión social, eclesial y extraeclesial, fue un documento sorpresivo y sorprendente. Sorpresivo porque, de este tema no se trató ni en la primera, ni en la segunda sesión del Concilio, sino sólo en la tercera y última, en la que tuvo que recorrer un dificultoso camino hasta llegar a su promulgación. Y es sorprendente porque supone un cambio (inesperado) en la doctrina de la Iglesia sobre la LR, a pesar del precedente que ya se puede encontrar en la Encíclica Pacem in terris del bendito Juan XXIII.
La estupenda, interesante y valiosa monografía de Julio L. Martínez se presenta dividida en seis partes o capítulos. El primero lo dedica a exponer, con sincera objetividad, «las dos visiones católicas sobre la LR que colisionan en el Vaticano II». O lo que es lo mismo, el paso trascendental de un exclusivo y excluyente régimen de tolerancia, al reconocimiento y defensa de la LR. El segundo se dedica íntegramente a estudiar y analizar la Declaración conciliar que, desde su providencial promulgación, es la doctrina oficial de la Iglesia. El tercer capítulo es claramente complementario en la presentación analítica de la enseñanza de la Iglesia sobre la LR, ya que es una verdadera monografía sobre las enseñanzas de Juan Pablo II sobre la LR. El cuarto y quinto capítulos están claramente justificados por el mismo título del libro y, por tanto, son centrales en él, tanto en la exposición de la teología cristiana de la dignidad, como en su complemento sobre la dignidad humana, como fundamento de la LR desde la antropología cristiana y la moral social. El autor cierra su estudio con una larga y ajustada referencia a «los debates hodiernos» sobre la LR y, sobre todo, al laicismo y la laicidad, tantas veces objeto de una lamentable confusión que siempre incide en la precaria vivencia y proyección social de la LR.
Bastaría esta síntesis del denso contenido de esta aportación del profesor Julio L. Martínez para recomendar su lectura en el estudio, siempre vivo y vital, de la LR y sus repercusiones sociales, jurídicas y morales. Se trata de una aportación de un especialista en la materia'. Con todo, añado estas cinco anotaciones personales que he ido haciendo, a medida que avanzaba en la lectura: 1ª) Creo que es un acierto que haya expuesto y haya aludido, cuando se refiere a la doctrina católica sobre las relaciones Iglesia-Estado, a la célebre y peculiar teoría de la tesis e hipótesis (p.33s.) que subyacía en doctrinas tan típicas, durante tanto tiempo, del Derecho Público de la Iglesia, como la potestad indirecta de la Iglesia sobre el Estado, la confesionalidad católica del Estado, la protección sólo de la Iglesia católica y mera tolerancia de otros cultos, etc. Es historia pasada, pero es siempre conveniente y provechoso tenerla en cuenta, porque de su olvido puede seguirse, como efecto del mismo, que determinadas realidades, felizmente superadas, intenten repetirse, con otros nombres y otros ropajes. 2ª) Está muy bien descrito el difícil camino conciliar de la Declaración Dignitatis humanae y su nada fácil aplicación posconciliar (p. 83s). Ambas cosas constituyen una prueba de la importancia que supuso, y supone, el cambio desde una mentalidad que se cree poseedora total y en exclusiva de la verdad y que niega a lo que puede ser un error cualquier derecho, a la aceptación sincera de la LR, como derecho fundamental de la persona. Quienes hemos vivido ese cambio y sus secuelas, somos testigos de la dificultad, a veces dramática, de ese cambio. 3ª) Las páginas dedicadas a la teología de la dignidad humana son de un interés vital, si se quiere fundamentar con acierto el derecho a la LR (pp. 240-255) y, de una manera especial, llamo la atención sobre sus reflexiones, muy bien fundamentadas, sobre el sufrimiento y el mal (pp. 240-255). 4ª) Lo que se promete en el título del libro, es decir, la conexión necesaria entre la dignidad humana y la LR, queda perfectamente explicado y fundamentado a lo largo de sus páginas, desde las diversas vertientes susceptibles de especial consideración y valoración. 5ª) Las conclusiones finales, suficientemente extensas y siempre claras, nos ofrecen una prueba del interés del tema y de la seriedad y profundidad de su tratamiento. Si se comienza la lectura de este libro por estas conclusiones finales, se facilita ciertamente la lectura y análisis del libro.
Sólo queda felicitar al autor y agradecerle esta importante aportación a un tema tan importante para la teología moral, el derecho y la evangelización. Su publicación honra al autor y a la Universidad Comillas en la que ejerce su magisterio.
' Bastaría, como prueba, aducir una publicación anterior titulada Consenso público y moral social. La relaciones entre liberalismo y catolicismo en la obra de J. C. Murray, Madrid 2002, y sus artículos relacionados con esta materia, muchos de ellos citados en nota a pie de página en el libro que reseño.
D. M.
Estudios Eclesiásticos vol. 84 (2009), núm. 331, 881-883.
Sábado, 18 de febrero
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