Editorial San Pablo

Diez temas famosos de la música cristiana contemporánea, con contenido y Espíritu

28.01.10 | 18:20. Archivado en Discos, Música

(Migueli, en 21rs). Con un futuro más que cierto como ingeniero de Telecomunicaciones, Ricardo hizo un dribling a la vida y se metió en el seminario, convencido de que habla otras cosas que compartir, había otras alturas que vivir, había otras palabras que cantar... Ricardo nació en Puebla de Montalbán, en Toledo, mientras corría el año 72. Cuenta que en una familia muy musical, en la que su abuelo le enseñó las primeras nociones de música cuando tenía siete años. Nos dice: «Para mí la música no es simplemente algo que uno hace. Es un modo de vivir la vida, las alegrías, las penas, las incertidumbres, las ilusiones... todo ha ido siempre en mi vida entrelazado con la música. No sabría vivir sin ella».
Ahora Ricardo saca su disco Version Original, una recopilación de diez versiones de diez temas famosos de la música cristiana contemporánea; diez temas escogidos según su gusto, su experiencia y su espiritualidad.
La verdad es que es difícil fallar con tantas canciones entre las que elegir, y decidirse a grabar las que mejor te van. Destacan autores como Marcos Vidal, representado por la maravillosa Cara a cara, o Martín Valverde y su Nadie te ama como yo, de la que ya hablamos aquí como canción universal. También están Luis Alfredo o Félix del Valle. Todos compositores contemporáneos de música cristiana con contenido y Espíritu. Y conviven con anónimos clásicos cantables como El Señor Dios nos amó, que se afronta con una versión bien diferente y conseguida.
Realizado en la factoría SantaFe, uno de los estudios más capaces y cariñosos con la música, dentro de la capital madrileña, el disco suena contundente, con aire de producción de solista italiano. El diseño es de Nacho García, muy bueno y acorde con toda la producción.
Ricardo vive ahora en Valladolid y entrega su energía, su obsesión por dar a conocer a Jesús como alguien con quien se puede tratar, y también su música, al Centro Diocesano de Espiritualidad de esa ciudad. También apoya un proyecto solidario, Puerto Maldonado, en Perú. De todo te puedes enterar en www.webdericardo.com. Ojalá pilléis un original de este Versión Original. Se lo merece. Espero que os guste. ¡Que aproveche!

Migueli
21rs (enero 2010) 60.


La belleza, canal de vivencia y transmisión de la fe

28.01.10 | 08:11. Archivado en Libros

(J. Vives, en Actualidad bibliográfica de filosofía y teología). En el crepúsculo del siglo XIX F. Dostoievski se atrevió a profetizar que «la belleza salvará el mundo». Y justo al acabar el siglo XX un serio pensador cristiano ha escrito que «gran parte de la crisis de la Iglesia radica en la ignorancia eclesiástica del significado divino de la belleza» (P. D'Ors). En efecto, seguramente puede decirse que es en la percepción emocionada de la belleza donde aparece el mejor camino para descubrir las más profundas raíces de lo finito abriéndose al Misterio infinito, en el que tiene consistencia y forma toda realidad. Jesús Casás, actualmente canónigo de Tuy, ha dedicado largos años a intentar desvelar la presencia del gran Misterio en la experiencia de la belleza sensible. En 1998 defendió en la Facultad de Teología de Cataluña una tesis titulada Salvación y belleza, de la que luego publicó diversos extractos y síntesis. Ahora vuelve sobre el tema con Belleza y vida de fe, profundizándolo y ampliándolo con nuevas perspectivas. A la zaga de H. U. von Balthasar, el autor expone cómo se da una dimensión esencialmente estética en el mismo concepto de la revelación: en ella se trata de desvelar la espléndida dimensión de bien/belleza –«gloria», lo llama la Escritura– que se esconde en el designio creador y salvador de Dios, sacándola del ocultamiento en que se hallaba por la opacidad de lo finito y por la distorsión introducida por el mal del mundo. La fe procede del reconocimiento admirado –dimensión estética– de la bondad/belleza de los designios divinos que se manifiestan en los magnalia Dei del Antiguo Testamento y, sobre todo, en la acción salvadora de Cristo y del Espíritu. El cristianismo, en respuesta a la belleza intrínseca de la revelación, creó todo un mundo espléndido de símbolos y formas (celebraciones y textos litúrgicos, arquitectura, escultura, pintura, música...) a través de los cuales se ha vivido y se ha transmitido la fe. El Dr. Casás analiza el valor de estas formas de vivencia de la fe y aboga por su imprescindible función para que esta fe pueda ser transmitida. Un enfoque muy acertado, precisamente en estos tiempos en los que parece que la transmisión de la fe se hace cada vez más problemática.

J. Vives
Actualidad bibliográfica de filosofía y teología 92 (julio-diciembre de 2009) 204-205.


Sábado, 2 de junio

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