(Actualidad bibliográfica de filosofía y teología). No podía faltar Wolfhart Pannenberg en esta excelente colección que nos presenta a los grandes teólogos del siglo XX. Dentro del campo protestante es uno de los teólogos que ha marcado una línea original que merece tenerse en cuenta. Su amplia investigación (actualmente cuenta más de 550 títulos) se inicia en 1959 con la obra Acontecimiento de salvación e historia, que indicaba ya la orientación de su pensamiento teológico. Los temas que ha ido abordando en sus publicaciones a lo largo de los años son numerosos: problemas de historia de la teología, cristología, cuestiones de teología fundamental, teología moral y práctica. Culmina su ingente obra con la reciente publicación de los tres volúmenes de Teología sistemática. Importante es también su ensayo Qué es la verdad, en el que determina el horizonte epistemológico de su teología. Pannenberg intenta responder al desafío que representa la Ilustración en el campo protestante. La Ilustración radicaliza el contraste tradicional entre los hechos contingentes de la historia y las verdades necesarias de la razón. A la teología le compete demostrar la verdad universal de sus afirmaciones de fe, que hacen referencia y se fundan en hechos históricos considerados como revelación de Dios. Se trata, en la visión de Pannenberg, de superar la marginación de la fe y de la teología respecto a la razón moderna, que únicamente considera válido y aceptable aquello que se puede demostrar racionalmente. Esta superación tiene lugar en la historia: «Todas las cuestiones y respuestas teológicas sólo tienen su sentido dentro del marco de la historia que sostiene Dios con la humanidad y, a través de ella, con su creación entera» (p. 9). Pannenberg se adhirió al Grupo de Heidelberg que publicaron la obra programática acerca de una nueva manera de entender la revelación cristiana: Revelación como historia, una obra que tuvo una gran resonancia en el campo teológico y que suscitó no pocos debates. Es importante notar que el pensamiento teológico de Pannenberg se sitúa al final de tres importantes fases teológicas, que tuvieron lugar en los 40 años anteriores: la teología dialéctica, que se refugiaba en la defensa de la sobrehistoricidad de la revelación y de la fe; la teología de la existencia, que se apoyaba en la historicidad subjetiva de la filosofía existencial; finalmente la nueva etapa iniciada por el grupo de la teología de la revelación, entendida como historia, donde se sitúa Pannenberg y su grupo, abriendo una nueva etapa en la teología protestante.
(M. Gil Meana, en La Ciudad de Dios). Gianfranco Ravasi, arzobispo de Villamagna de Proconsular, fue nombrado por Benedicto XVI presidente del Pontificio Consejo de la Cultura y de las Pontificias Comisiones para los bienes culturales de la Iglesia y de Arqueología Sagrada; se propone con esta obra hacer que florezca la Exégesis de las Escrituras. La finalidad del libro es dibujar con la pluma una serie de imágenes marianas inspirándose siempre en el texto bíblico. Se contemplan treinta y un iconos, todos ellos bajo el epígrafe Maria y la Primera Alianza y María y la Segunda Alianza, toda vez que las Escrituras hebreas y cristianas, el Antiguo y el Nuevo Testamento se hallan en íntima conexión, la Primera Alianza conduce a la Nueva Alianza, y la palabra de Cristo se sitúa en continuidad plena y gloriosa con la palabra de Yavé. Los primeros cuadros presentan la escuela de la tradición de los Padres, de la liturgia, de la devoción popular y culta. Los lienzos que se contemplan en la segunda sección del libro son los que más se asemejan a la figura de la Virgen que aparece en el Nuevo Testamento ella misma, con contornos y fisonomías precisas.
A través de magníficas fotografías podemos contemplar cuadros de Rubens, Boticelli, Rembrandt, Tiépolo, Rafael, Miguel Ángel, van der Weyden entre otros, así como miniaturas del siglo XV e iconos conservados en museos rusos. Los textos que acompañan las fotografías de las obras de arte desarrollan frases como: «De Ruth nació Obed, padre de Jesé, padre de David», «El Señor humilla y enaltece», «Hija de Sion, alégrate. El Señor rey de Israel está en medio de ti», «Aquí está la esclava del Señor», «Recibe en tu casa a María, tu mujer», «Vieron al Niño con María su madre», «Ahí tienes a tu hijo, ahí tienes a tu madre», «Una mujer vestida de sol», y así hasta treinta y una frases.
Por otra parte, dado que se trata de un libro pastoral, contiene una relación de títulos de la inagotable bibliografía mariana que se mantiene dentro de ámbito de la dimensión bíblica y patrística que se ha seguido sustancialmente en el libro, limitándose a textos en italiano o a versiones en italiano de los originales de otras lenguas.
M. Gil Meana
La Ciudad de Dios 222 (2009/3) 865-866.
Sábado, 2 de junio
Editorial San Pablo
Orlando Carmona
Juan Fernandez Krohn
Religión Digital
Josemari Lorenzo Amelibia
Asoc. Humanismo sin Credos
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató