(Pedro Ortega Ulloa, en Vida Nueva). La pregunta por Jesús es una pregunta abierta. Su inaudita pretensión al colocarse en el lugar de Dios y la constatación de que es uno de nosotros hacen imposible cerrar definitivamente la cuestión sobre él. El «exceso» que Jesús es con su vivir, su hablar y cuanto acontece en él hace imposible una respuesta evidente.
Hay una larga historia de acogida creyente a Jesús y de equivocaciones con él. Estas equivocaciones no son meras «tumbas» en las que fracasa el pensar humano, sino «piedras de catedral» que han de integrarse en el edificio de la fe, según dijo Joseph Ratzinger hace ya cuarenta años en su Introducción al Cristianismo.
Gabino Uríbarri, profesor de la Universidad Pontificia Comillas, revisa la situación del pensar sobre Jesucristo hoy. El subtítulo del libro («El mayor tema de la cristología contemporánea») reconoce la pertinencia de la cuestión para la fe hoy. Y su título, La singular humanidad de Jesucristo) indica la cuestión misma. Con estilo lento y fuerte, el teólogo jesuita presenta las grandes cuestiones actuales de la Cristología.
No estamos directamente en la pregunta: «¿Qué humanidad nos muestra Cristo?». Es cierto que el cristianismo, si es fiel a Jesucristo, ha de presentar un verdadero humanismo. Con este texto de Uríbarri estamos en otra afirmación: «Esa humanidad de Jesús es de Dios». La revelación definitiva de Dios acontece en esa humanidad singular y concreta. Lo que importa es mostrar «qué peso teológico, qué importancia salvífica, qué valor revelador, qué conexión con la divinidad y la Trinidad comporta la humanidad de Jesús».
Sábado, 2 de junio
Editorial San Pablo
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