(Ángel Gómez Escorial, en Betania.es). Estamos ante un libro, Arqueología de la Biblia, en el que el prefacio y su página de «créditos» dan una información inestimable. En el prefacio el autor informa que ha nacido en Egipto, cerca del Museo de El Cairo y a menos de 10m Km. de las Pirámides de Giza. Descubre la afición de su padre por la historia, la arqueología y su amor por la Biblia. Con él, James K. Hoffmeier, hablaba mucho del Libro Sagrado. Y, entonces, la mezcla de ambas cuestiones es la causa mas profunda de la razón de ser de esta obra que presentamos. Pero, luego, nos dirá, y no es baladí, que estudió arqueología bíblica. Dice, además, que el libro no es para «probar la Biblia, sino mejorarla». Alude al profesor Alfred Hoerth, de la universidad de Wheaton (Illinois, EE.UU.), maestro suyo y a quien ha dedicado el libro.
Y luego en la página de «créditos», donde aparece el copyright, se nos dice que ha sido traducido por Carolina A. Aznar, doctora en Lenguas y Civilizaciones del Próximo Oriente Antiguo por la Universidad de Harvard y revisado por Pedro I. Fraile Yécora, doctor en Teología Bíblica y director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón. Se añade que esta obra no es una edición crítica, que la doctora Aznar, especialista en las disciplinas arqueológica y bíblica, se ha limitado a traducir el original. Y hay, finalmente un ruego del autor, de James K. Hoffmeier. Dice: «El autor reclama el derecho moral a ser identificado como el autor de este trabajo». Una maravilla, ¿no? Muchas veces el autor de reseñas bibliográficas se encuentra con poca información o ninguna sobre autores o planes de obra. Aunque recurriendo a Internet siempre se encuentra algo.
Supongo, de todos modos, que lo anterior interesa menos a los lectores, pero, sin duda, tiene mucho interés. La estructura del libro es de un volumen grande pleno de ilustraciones, bien impreso y con pastas gruesas. Puede ser un magnífico regalo para estos tiempos de final de curso. Pero, claro, no es su aspecto lo más importante. No es un tópico decir que su contenido es formidable y propio de un estudioso profundo de biblia y arqueología. El índice, como en otros casos, nos sirve de guía. Está dividido en tres partes. La primera se titula Introducción a la arqueología y su aplicación al Antiguo Testamento. La segunda parte, La tierra y los reyes de Israel. Y la tercera responde a La Época del Nuevo Testamento. La primera parte es una introducción a la ciencia arqueológica que llama mucho la atención. Y, en fin, es un libro muy completo y apasionante, de fácil lectura y con muchos datos que pueden resultar más que inéditos y desconocidos para muchos lectores.
Nos ha gustado especialmente. Y es una gran ocasión para entrar en profundidad en la historia –y su comprobación arqueológica–de Tierra Santa.
Ángel Gómez Escorial
Betania.es
Nº620 (19 de julio de 2009).
Lunes, 13 de febrero
Editorial San Pablo
Pedro Tarquis
Mariano Fresnillo Poza
Josemari Lorenzo Amelibia
Juan Fernandez Krohn
Carlos Corral
Vicente Haya
Asoc. Humanismo sin Credos
Manuel Mandianes
Isabel Gómez Acebo
Francisco Margallo