(Pablo Largo, en Ephemerides Mariologicae). La autora asistió a comienzos de los años noventa a un retiro en Schônstatt. Había sufrido experiencias dolorosas, y en aquel retiro comenzó a experimentar gran consuelo y ánimo. Fue entonces cuando escribió unas reflexiones sobre las 14 estaciones del viacrucis: el Vía Crucis de María. Irma Pfeiffer conversa con María hablando de madre a madre y preguntándose cómo fue para María caminar con su Hijo sufriente.
En cada estación, la autora contempla primero a María en aquella situación y discurre sobre su estado de ánimo, sus sentimientos, sus reflexiones; en un segundo momento, vuelve sobre sí misma y sobre las propias actitudes, sentimientos, temores, caídas, y concluye con una súplica, o la expresión de un deseo. El texto ha sido adaptado por Jean Frisk, enriquecido con himnos por la hermana Daniela Raab, con una ilustración a toda página para cada una de las estaciones, y con un detalle de la ilustración (también a toda página, pero como fondo sobre el que se imprime la invocación inicial de cada estación) en la página contigua; en los márgenes de las dos páginas siguientes, las que contienen el correspondiente diálogo con María y el himno, se reproducen otros detalles de la misma ilustración. Todas ellas son obra de Charlie Craig.
El texto está escrito desde la contemplación y para la vida, y tiene por objetivo que, mientras conversamos íntimamente con María, aprendamos a abrir más plenamente los corazones a Cristo y a cargar con nuestra propia cruz. Completan el conjunto de estas sentidas páginas una introducción y una oración conclusiva.
La obra está esmerada y pulcramente impresa por la editorial San Pablo.
Pablo Largo
Ephemerides Mariologicae LIX/2 (abril-junio de 2009).
Sábado, 2 de junio
Editorial San Pablo
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