Editorial San Pablo

Teología de la encarnación

23.02.09 | 18:01. Archivado en Libros
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

(José Francisco Serrano Oceja, en Alfa y Omega). En la página 93 de este interesante libro (La singular humanidad de Jesucristo), se dice: «Me parece sintomática y representativa esta afirmación: A algunos de los que hemos dedicado gran parte de nuestras vida a estudiar la figura de Jesús nos quedará siempre la duda de si era, como afirma el Concilio de Calcedonia, “vere Deus”. En cambio no ofrece dudas su humanidad, su condición de “vere homo” (M. Fraijó, Jesús y la libertad, en Jesús de Nazaret. Perspectivas. ed. PPC)». No piense el lector que esta afirmación puede referirse y atribuirse al autor de este libro, Gabino Uríbarri, sobre algo más de lo que se deriva de la afirmación dogmática del Concilio de Calcedonia. Ni mucho menos. El autor de este texto, jesuita y profesor de Teología de la Universidad de Comillas, está muy lejos de lo anterior, y por eso escribe este libro –fruto en gran media de sus cursos en la Universidad Gregoriana de Roma, en los que, además, se agradecen las sugerencias que ha hecho monseñor Luis Ladaria–.
A lo largo de la lectura de sus más de trescientas páginas, uno está obligado a preguntarse si no es este trabajo un testimonio de un punto y final de hacer teología que se ha limitado por la entrega sin concesiones a los métodos histórico-críticos como presupuesto metodológico de una aceptación, si cabe, más dramática: la de los presupuestos del giro antropológico y de la modernidad acrítica. No se trata de que quien esto escribe vea con buenos ojos el texto y el contexto de lo que aquí se reseña, ni de que tengamos presentes los implícitos de la teología del autor. Se trata de que en este repaso de las cuestiones candentes de la cristología, quien ha dedicado años a esta investigación lo ha hecho sabiendo del punto de partida y de llegada, al menos a partir de la formulación de la hipótesis sobre la que se asienta el trabajo: «El factor central en el debate cristológico contemporáneo es la singularidad de la humanidad de Jesucristo».
¿Cómo entiende el autor esa afirmación? ¿Desde la densidad dogmática, desde la patrística, de la vera tradición de la Iglesia y en asentimiento magisterial, teniendo presentes documentos recientes, como la Dominus Iesus? No me cabe duda de que el autor sigue la estela de las denuncias que el cardenal Joseph Ratzinger, en su libro, entre otros, Miremos al traspasado y, en otra medida, los jesuitas M. Schneider y R.F. Taft, hacen de lo que los teóricos denominan neonestorianismo, «la separación que se da, bajo diferentes ropajes y versiones, entre la humanidad concreta de Jesucristo y el Logos». Da la impresión de que el autor lo que pretende es llevar por el buen camino todos los intentos de encuentro con la humanidad de Cristo, siempre, por supuesto, desde la afirmación de Calcedonia, sin olvidar Éfeso y II Constantinopla. Otra cuestión sería establecer un debate sobre si el punto de partida de la prioridad de la cristología, incluidos los desafíos metodológicos, es la fundamentación in recto de la divinidad de Jesús, atestiguada por el Nuevo Testamento en estratos muy primitivos, y no la fundamentación de la divinidad a través de una recta comprensión de la humanidad. Pero eso es harina de otro libro, y de otro costal.

José Francisco Serrano Oceja
Alfa y Omega 629 (19 de febrero de 2009) 33


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios

Aún no hay Comentarios para este post...

    Sábado, 2 de junio

    BUSCAR

    Editado por

    • Editorial San Pablo Editorial San Pablo

    Los mejores videos

    Síguenos

    Hemeroteca

    Junio 2012
    LMXJVSD
    <<  <   >  >>
        123
    45678910
    11121314151617
    18192021222324
    252627282930 

    Sindicación