En poco menos de una semana empezamos Cuaresma. Es tiempo propicio no sólo para meditar, hacer examen de conciencia y prepararse para Pascua, sino también para comprender y acercarse más a la Pasión, eje vertebrador y motivo fundante de la Cristiandad.
Pero no acercarse a la Pasión desde una perspectiva exegética o histórico-bíblica (que también, y es muy conveniente). Se trata de acercarse a la figura de Jesús sufriente, el mismo que "Pobre y Crucificado" le bastaba a Francisco.
Fue el Poverello el que compuso el "Oficio de la Pasión", que nos servirá para meditar no sólo la figura de Jesús sufriente, sino para comprender el Amor de Francisco a su Señor, y cómo y por qué lloraba recordando la Pasión.
Es sólo un ayudarse del texto. A partir de aquí, cada cual andará el camino espiritual y devocional que el Espíritu le conceda.
El Oficio empieza con las Completas del Jueves Santo, «Porque en esa noche fue traicionado y apresado nuestro Señor Jesucristo». Ciertamente queda mucho para el Jueves Santo, pero la Cuaresma sólo es posible vivirla en profundidad con el Triduo Pascual como motivo y horizonte.
Salmo I
Oh Dios, te conté mi vida, * y tú pusiste mis lágrimas en tu presencia.
Todos mis enemigos tramaban males contra mí, * y juntos celebraron consejo.
Y me devolvieron mal por bien, * y odio por mi amor.
En lugar de amarme, me criticaban, * pero yo oraba.
Padre santo mío, rey del cielo y de la tierra, no te alejes de mí, * porque la tribulación está cerca y no hay quien me ayude.
Retrocedan mis enemigos * el día en que te invoque; así conoceré que tú eres mi Dios.
Mis amigos y mis compañeros se acercaron y se quedaron en pie frente a mí, * y mis allegados se quedaron lejos de pie.
Alejaste de mí a mis conocidos, * me consideraron como abominación para ellos, fui traicionado y no huía.
Padre santo, no alejes tu auxilio de mí; * Dios mío, atiende a mi auxilio.
Ven en mi ayuda, * Señor, Dios de mi salvación.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.