
18.11.09 @ 15:45:34. Archivado en Evangelio
Como la gente seguía escuchando, añadió una parábola, porque estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el Reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro. El les dijo: "Un hombre de familia noble fue a un país lejano para recibir la investidura real y regresar en seguida. Llamó a diez de sus servidores y les entregó cien monedas de plata a cada uno, diciéndoles: 'Háganlas producir hasta que yo vuelva'. Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron detrás de él una embajada encargada de decir: 'No queremos que este sea nuestro rey'. Al regresar, investido de la dignidad real, hizo llamar a los servidores a quienes había dado el dinero, para saber lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y le dijo: 'Señor, tus cien monedas de plata han producido diez veces más'. 'Está bien, buen servidor, le respondió, ya que has sido fiel en tan poca cosa, recibe el gobierno de diez ciudades'. Llegó el segundo y le dijo: 'Señor, tus cien monedas de plata han producido cinco veces más'. A él también le dijo: 'Tú estarás al frente de cinco ciudades'. Llegó el otro y le dijo: 'Señor, aquí tienes tus cien monedas de plata, que guardé envueltas en un pañuelo.
Porque tuve miedo de ti, que eres un hombre exigente, que quieres percibir lo que no has depositado y cosechar lo que no has sembrado'. El le respondió: 'Yo te juzgo por tus propias palabras, mal servidor. Si sabías que soy un hombre exigentes, que quiero percibir lo que no deposité y cosechar lo que no sembré, ¿por qué no entregaste mi dinero en préstamo? A mi regreso yo lo hubiera recuperado con intereses'. Y dijo a los que estaban allí: 'Quítenle las cien monedas y dénselas al que tiene diez veces más'. '¡Pero, señor, le respondieron, ya tiene mil!'. Les aseguro que al que tiene, se le dará; pero al que no tiene, se le quitará aún lo que tiene. En cuanto a mis enemigos, que no me han querido por rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia". Después de haber dicho esto, Jesús siguió adelante, subiendo a Jerusalén.
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17.07.09 @ 19:29:02. Archivado en Evangelio

Un día, al volver el bienaventurado Francisco a la iglesia de Santa María de la Porciúncula, encontró allí, en compañía de un leproso cubierto de úlceras, al hermano Jacobo el Simple, que había llegado aquel mismo día. El santo Padre le había recomendado aquel leproso, y particularmente todos los demás leprosos que estuvieran más llagados. Hay que tener en cuenta que en aquel tiempo los hermanos habitaban en las leproserías. Este hermano Jacobo era como el médico de los muy ulcerados, y así, con todo cariño tocaba y curaba las llagas y cambiaba el vendaje.
El bienaventurado Francisco dijo al hermano Jacobo en tono de reproche: «Tú no deberías llevar contigo a los hermanos cristianos, pues no está bien ni para ti ni para ellos». («Hermanos cristianos» era el nombre que Francisco daba a los leprosos).
El santo Padre le hizo esta advertencia porque, aunque estaba muy contento de que el hermano les ayudara y sirviera, sin embargo, no quería que sacara del hospital a los más llagados, y en especial porque el hermano Jacobo era muy simple, y con frecuencia iba con algún leproso a la iglesia de Santa María, y, sobre todo, porque las gentes, en general, sienten horror a los enfermos que están muy cubiertos de úlceras. No bien hubo terminado la amonestación, el bienaventurado Francisco se acusó a sí mismo y confesó su culpa al hermano Pedro Cattani, que entonces era ministro general; más que todo, porque creyó que su reprensión al hermano Jacobo había avergonzado al leproso; dijo su falta con la intención de repararla ante Dios y ante el leproso. Habló así al hermano Pedro: «Te pido que apruebes, y en manera alguna me la niegues, la penitencia que quiero hacer». El hermano Pedro respondió: «Como te agrade, hermano». Pues era tal la veneración, respeto y sumisión que el hermano Pedro tenía al bienaventurado Francisco, que jamás osaba cambiar su obediencia, aunque entonces, como en muchas otras ocasiones, quedara por ello afligido interior y exteriormente.
El bienaventurado Francisco dijo: «Mi penitencia será comer de un mismo plato con el hermano cristiano». Cuando se sentó a la mesa para comer con el leproso y con otros hermanos, puso la escudilla entre los dos. El leproso era todo llaga y úlcera; los dedos con los que tomaba la comida estaban contraídos y sangrantes; y así, cada vez que los metía en la escudilla, caía en ella la sangre. Ante esta escena, el hermano Pedro y los otros hermanos estaban estremecidos de pena; pero no se atrevían a decir palabra por respeto al santo Padre. El que escribe estas líneas vio la escena y da testimonio.
(LP 64).
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02.03.09 @ 15:37:31. Archivado en Evangelio

La escena evangélica de la agonía de Jesús en Getsemaní, en la que se le contempla tan cerca de sus discípulos en distancia métrica, pero tan alejado y solo espiritualmente, deja espacio para pensar en las tentaciones que pudo tener en aquellos momentos.
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28.02.09 @ 11:51:00. Archivado en Evangelio
Oficio de la Pasión, Salmo II
1Señor, Dios de mi salvación, * de día y de noche clamé ante ti (Sal 87,2).
2Llegue mi oración a tu presencia, * inclina tu oído a mi súplica (Sal 87,3).
3Atiende a mi alma y rescátala, * por causa de mis enemigos, líbrame (Sal 68,19).
4Porque tú eres quien me sacó (R) del vientre materno, ' mi esperanza desde los pechos de mi madre; * desde su seno fui lanzado a ti (Sal 21,10).
5Desde el vientre de mi madre eres tú mi Dios; * no te apartes de mí (Sal 21,11).
6Tú conoces mi oprobio y mi confusión * y mi vergüenza (Sal 68,20).
7En tu presencia están todos los que me atribulan; * improperio y miseria esperó mi corazón (Sal 68,21).
8Y esperé que alguien se contristara conmigo, y no lo hubo; * y que alguien me consolara, y no lo encontré (Sal 68,21).
9Oh Dios, los inicuos se alzaron contra mí, * y la sinagoga de los poderosos anduvo buscando mi alma; y no te pusieron a ti ante sus ojos (Sal 85,14).
10Fui contado con los que bajan a la fosa; * llegué a ser como un hombre sin ayuda, libre entre los muertos (Sal 87,5-6).
11Tú eres mi Padre santísimo, * Rey mío y Dios mío (Sal 43,5).
12Atiende a mi ayuda, * Señor, Dios de mi salvación (Sal 37,23).
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22.02.09 @ 18:15:27. Archivado en Evangelio
Es lo que dice Pablo en la lectura de este domingo, su Segunda Carta a los Corintios. La Palabra es siempre "sí". Cristo, la Palabra que estaba junto a Dios se ha manifestado de una vez para siempre, y en un solo sentido: la Salvación del Hombre que cree en Él.
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20.02.09 @ 18:07:39. Archivado en Evangelio
El Poverello, desposado con Dama Pobreza, enamorado de Ella e imitador ardiente de la Indigencia del Hijo de Dios, no consentía sin embargo (y las biografías dan fe) que hubiera alguien más pobre que él.
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18.01.09 @ 17:35:33. Archivado en Evangelio
Hablábamos hace poco de la visión que tienen los Sinópticos del Bautismo de Jesús. Si bien tienen en común muchos aspectos, también es verdad que Marcos refleja una visión bastante nueva: Jesús es empujado por el Espíritu al desierto. Y decíamos que, a partir del verbo griego ekbalo se daba a entender que el Hijo de Dios, recién anunciado y constituido (dice Luis Ladaria que ontología e Historia no tienen por qué oponerse) es "desembarcado", "derramado", acción que, por su signficado, no se reduce a un ero ir al desierto, sino que se extiende a toda su Vida Pública, incluyendo Resurrección y Ascensión.
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11.01.09 @ 17:42:46. Archivado en Evangelio
Para tratar de contemplar mejor el Bautismo de Jesús, nada mejor que comparar los cuatro Evangelios.
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18.12.08 @ 15:16:41. Archivado en Evangelio
"Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús, a causa de él". (Jn 12, 10-11).
En la Historia de Israel siempre existió, y existe, la tentación de apropiarse la Palabra de Dios, la Alianza y la Identidad de Pueblo de Dios.
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24.11.08 @ 15:20:42. Archivado en Evangelio
"La Trinidad Económica es la misma que la Trinidad Inmanente" dijo Rahner. Y con mucha razón. Y es que la Vida Intratrinitaria, de relaciones entre las Tres Personas, no puede dejar de traslucirse y reflejarse en la Historia en un dinamismo que llamamos "Trinidad Económica".
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14.11.08 @ 20:34:04. Archivado en Evangelio
No me detendré aquí en qué dijo Nuestro Señor acerca del Perdón. Me interesa cómo lo realizó existencial y encarnatoriamente. Antes que nada, indicar la etimología de "perdonar": del latín per y donare, dar reza el Diccionario de la RAE. O sea, sencillamente DAR. Y eso es lo que hizo Jesús.
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