Franciscanos seglares hoy (OFS Palma de Mallorca)

Romanos 8, o la pérdida del Paraíso.

10.07.11 | 16:52. Archivado en Evangelio

La creación, en efecto, fue sometida a la vanidad, no espontáneamente, sino por aquel que la sometió.

(Rm 8, 20).

Así expresa Pablo en la segunda lectura de hoy una realidad que creo se medita poco: en la Creación reina un desorden debido al pecado del hombre. Desde el momento en que nuestros padres Adán y Eva desobedecieron a Dios, arrastraron consigo a la Creación, de la que eran primicia y referencia.

En efecto, vemos que al principio “Yahveh Dios formó del suelo todos los animales del campo y todas las aves del cielo y los llevó ante el hombre para ver cómo los llamaba, y para que cada ser viviente tuviese el nombre que el hombre le diera” (Gn 2, 19), y que cuando pecó el hombre “maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás" (Gn 3, 17-19).

Por tanto, queda claro que el pecado del hombre no le afecta sólo a él, sino al suelo, a los frutos y hasta a la hierba del campo. Se trastorna el orden establecido de comunión y, por decirlo así, camaradería entre el hombre y el resto de seres creados por Dios. Ahora el suelo está maldito, ya no es el jardín del Edén: el hombre deberá fatigarse, ver cómo la tierra le da “espinas y abrojos”, sudar, comer pan y volver al fin al suelo, no como criatura predilecta, sino como polvo, entendido aquí como la más fuerte expresión de lo volátil, pequeño e insignificante que es el hombre.

Más tarde, una vez purificada la Tierra con el diluvio, se dirige así Dios a Noé:

Dios bendijo a Noé y a sus hijos, y les dijo: «Sed fecundos, multiplicaos y llenad la tierra.
Infundiréis temor y miedo a todos los animales de la tierra, y a todas las aves del cielo, y a todo lo que repta por el suelo, y a todos los peces del mar; quedan a vuestra disposición.
Todo lo que se mueve y tiene vida os servirá de alimento: todo os lo doy, lo mismo que os di la hierba verde.
Sólo dejaréis de comer la carne con su alma, es decir, con su sangre,
y yo os prometo reclamar vuestra propia sangre: la reclamaré a todo animal y al hombre: a todos y a cada uno reclamaré el alma humana.
Quien vertiere sangre de hombre, por otro hombre será su sangre vertida, porque a imagen de Dios hizo Él al hombre.
Vosotros, pues, sed fecundos y multiplicaos; pululad en la tierra y dominad en ella».

(Gn 9, 1-7).

Vemos que Dios establece ahora un orden nuevo, es como si empezara de cero su Alianza con el hombre. Pero lo que más llama la atención es que las primeras palabras de esta Alianza nueva – continuación de la primera - sellada con el Arco Iris, son idénticas a las que dirige Dios a Adán en Gn 1, 28:

Y bendíjolos Dios, y díjoles Dios: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra».
Dijo Dios: «Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para vosotros será de alimento.
Y a todo animal terrestre, y a toda ave de los cielos y a toda sierpe de sobre la tierra, animada de vida, toda la hierba verde les doy de alimento».

La diferencia, sin embargo, es que así como en el Edén el alimento para el hombre eran los frutos y la hierba, y la hierba para los animales (por tanto, no se comían entre sí) a Noé le da como alimento a los animales y a las aves, a las que ahora deberá dar “miedo”, cuando en el Edén sencillamente debía “mandar”, o sea, ser primicia.

Dios no vuelve atrás en lo que prometió al hombre cuando lo echó del Paraíso. Pero establece una nueva época, un nuevo orden, condicionado sin embargo al hecho de que el Paraíso ya no pertenece al hombre, que ansiará volver a él. En esta línea cobran sentido las palabras de Isaías cuando profetiza el nacimiento del Mesías (Is 11, 6-9):

Serán vecinos el lobo y el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito, el novillo y el cachorro pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá.
La vaca y la osa pacerán, juntas acostarán sus crías, el león, como los bueyes, comerá paja.
Hurgará el niño de pecho en el agujero del áspid, y en la hura de la víbora el recién destetado meterá la mano.

Nadie hará daño, nadie hará mal en todo mi santo Monte, porque la tierra estará llena de conocimiento de Yahveh, como cubren las aguas el mar.

Si nos fijamos bien, nos daremos cuenta de que Isaías describe el orden primigenio del Paraíso: el lobo ya no se come al cordero, sino que son “vecinos”; el leopardo convive con el cabrito, y sus cachorros “pacerán juntos”, lo mismo que la vaca y la osa, y el león comerá nada menos que paja. Además, el áspid no picará al niño, ni tampoco la víbora. El daño no existirá, sino que Dios llenará la tierra, como las aguas el mar.

Es todo lo contrario de lo que observamos hoy en la Naturaleza: los animales se comen entre sí, el hombre se defiende de la Naturaleza (caza, insecticidas, vacunas, medicamentos…) y la Naturaleza huye del hombre (basta ver cómo huye de nosotros un avecilla con la que nos cruzamos casualmente). En cambio, nos alegramos y admiramos de ver cómo, en ocasiones, el hombre sí logra conectar con los animales, aunque sea sólo un leve espejismo del Paraíso.

De ahí que Francisco sea el hombre nuevo, que habló con el lobo, mandó callar a la cigarra y detuvo el granizo sobre Greccio. Había recobrado esa inocencia original, ese estado de Adán y Eva en el Paraíso… y la Naturaleza, que lo percibía, le respondía.

Pace Bene.


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Miguel Blanes Coll 31.07.11 | 11:08

    La «indulgencia de la Porciúncula» pudo al principio ganarse sólo en la capilla de la Porciúncula entre la tarde del 1 de agosto y el ocaso del 2 de agosto. El 5 de agosto de 1480 (o 1481), el papa Sixto IV la extendió a todas las iglesias de la primera orden y la segunda de los franciscanos. El 4 de julio de 1622, este privilegio se extendió por Gregorio XV a todos los creyentes que, después de la confesión y la recepción de la Sagrada Comunión, visitaran tales iglesias en el día señalado. El 12 de octubre de 1622, Gregorio XV garantizó el mismo privilegio a todas las iglesias de los capuchinos. El papa Urbano VIII la concedió a todas las iglesias de la Tercera orden regular el 13 de enero de 1643, y Clemente X a todas las iglesias de los conventuales el 3 de octubre de 1670. Otros papas posteriores la extendieron a todas las iglesias relacionadas de cualquier manera con la orden franciscana, incluso a iglesias en las que la tercera orden celebrase reuniones.

    Condiciones:...

  • Comentario por acolito 31.07.11 | 09:38

    Desearia saber sobre el jubileo de la Porcincula que celebramos el martes.¿como se puede ganar?¿Hay que visitar forzosamente una iglesia franciscana?.¿lo puedo ganar en cualquer iglesia?Muchas gracias.-

  • Comentario por jugmes 11.07.11 | 22:22

    Permítame que le agradezca por su reflexión, que me parece muy acertada y necesaria. Creo que todos deberíamos profundizar muchísimo más en el sentido y en el conocimiento espiritual del inestimable valor que tiene la creación como obra divina. Una de las mayores atrocidades que estamos viviendo en nuestra época es precisamente la falta total de respeto por la creación, cuyo cuidado Dios nos encomendó el día en que nos dio la vida. Bien recuerda Ud. que fue el hombre con su pecado el que la corrompió. Como si esto no hubiera sido suficiente, ahora nos dedicamos a destrozar lo que queda de ella, a adulterarla, a humillarla, a torturarla y hacerla sufrir. La destrucción de la creación es un síntoma y una consecuencia terrible de la graves enfermedades espirituales que nos aquejan: materialismo, egoísmo, cobardía. No contentos con dañarnos a nosotros mismos, extendemos el mal a todo lo que nos rodea. El mensaje de San Francisco tiene hoy en día plena vigencia. El amor a la naturaleza crea...

Viernes, 28 de julio

BUSCAR

Editado por

Síguenos

Hemeroteca

Julio 2017
LMXJVSD
<<  <   >  >>
     12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31