(Jn 1, 1-5).En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.
Ella estaba en el principio con Dios.
Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.
En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres,
y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.
Estas palabras podrían ser iluminadoras para el Nuevo Año que en breve estrenaremos. Empezarlo con Luz, la Luz de Dios, y tomándonos más en serio a Jesús, dejando que nos hable al corazón, pidiéndole la Gracia de comenzar de nuevo, borrando y olvidando los pecados y sinsabores que espiritualmente hayamos pasado. Que empecemos, de verdad, con el propósito de hacer de Jesús el centro y la prioridad de nuestras vidas. Que seamos portadores de Esperanza y Paz, sabiendo que Jesús vive y que su Luz permanece siempre sobre las tinieblas, y nuestras tinieblas. Terminar el año con una confesión general y, si se puede, haciendo Vigilia en Nochevieja, tratando de encontrarnos con nosotros mismos y con Dios, pidiendo que su Palabra, Jesús, su Hijo, nos dé Luz y Fuerza para el 2011.
Viernes, 1 de junio
Miguel Blanes Coll
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal
Urbano Sánchez García
Jose Gallardo Alberni