Ayer, en la homilía pronunciada en la Misa Solemne de la Festividad de San Francisco, el Ministro Provincial de la TOR dijo, entre otras cosas, algo muy acertado: el movimiento franciscano tuvo éxito porque quiso reformar la Iglesia de su tiempo desde dentro, siendo fieles a la misma, amándola.
Por eso, y como ya he dicho repetidas veces en este blog, me llama poderosamente la atención ver cómo tantos Arreguis, Mirets, Tamayos, Faus y compañía creen obrar evangélicamente criticando a la Iglesia a la vez que permanecen en Ella, pero con el único objetivo de fondo de adaptarla a sus modelos mentales, revolucionarios, muy bien sonantes... pero que se alejan de Jesús porque al Evangelio hay que cogerlo todo, y no a trozos, y justamente los trozos que más interesan y más se adaptan a uno mismo, y, combinados con la mejor de las visiones políticas de aquello que no lo es, mejor justifican los propios planteamientos erróneos e injustificables en sí mismos.
Y de ahí nacen las críticas a una Iglesia que, dicen, se aleja de los más desfavorecidos porque vive en la opulencia, apartada de todos, aliada con los influyentes... O dicen también que la jerarquía no es buena, que toda decisión debería tomarse colegialmente... Lo que duele en el fondo es que no les pregunten, o les hagan ver sus propios errores. Eso sí que duele.
Lo que difiere a Francisco de estos predicadores pseudoevangélicos es que tomó todo el Evangelio, "a la letra, sin glosa" (EP 1). Manifestó repetidas veces su fidelidad al Señor Papa, y pidió tal fidelidad a sus hijos espirituales; se dejó asesorar y pidió asesoramiento a su Obispo; veneró y pidió a todos los sacerdotes, incluso a los más pecadores; no criticó, sino que dio respuesta con su vida, siendo Él el testigo, amando a Jesús y a la Iglesia, que es su Esposa, santa y pecadora, capaz de lo mejor y de lo peor.
Fue, pues, su Fidelidad y su Testimonio los que transformaron a la Iglesia y a la Sociedad del s. XIII. Porque sabía que cogiendo el Evangelio, abrazaba también la Obediencia, la Fidelidad, el Amor por la Comunidad Eclesial...
Lo dijo el Papa: no necesitamos Doctores, sino Testigos.
Viernes, 1 de junio
Miguel Blanes Coll
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal
Urbano Sánchez García
Jose Gallardo Alberni