Fray Gil).Cómo fray Gil alababa más la obediencia que la oración
Estaba una vez un fraile en oración en su celda, y enviándole a decir el Guardián que saliese a buscar limosna, fuese inmediatamente a fray Gil y le dijo:
- Padre mío, yo estaba en oración, y el Guardián me ha mandado que vaya a pedir limosna; me parece que sería mejor hacer oración.
- Hijo -le respondió-, ¿no has aprendido ni entendido aún qué cosa es oración? Verdadera oración es hacer la voluntad del Prelado; y es indicio de grande soberbia en el que sometió su cuello al yugo de la obediencia santa el querer sacudirlo con alguna excusa para hacer la propia voluntad, aunque le parezca que obra más perfectamente. El religioso que es perfecto obediente se asemeja al caballero que monta un poderoso caballo, merced al cual pasa intrépido por medio del enemigo; y el religioso desobediente, quejumbroso e indócil, es semejante al que monta un caballo flaco, triste, enfermo y resabiado, al cual los enemigos vencen, matan o prenden con poca fatiga. Dígote que si un hombre tuviese tanta devoción y elevación de espíritu que hablase con los ángeles, y ocupado en eso le llamase su Prelado, debería dejar inmediatamente el coloquio de los ángeles y obedecer al Prelado.
En alabanza de Jesucristo y del pobrecillo Francisco. Amén.
Este lenguaje que tanto chirría al mundo es, sin embargo, el que expresa - al igual que la vida de Francisco, que es la misma vida de Jesús - con una claridad meridiana la actitud espiritual, del religioso, religiosa o alma consagrada que realmente pone a Dios por encima de todo lo demás, y no se considera a sí mismo, ni aun cuando humanamente pudiera tener razón.
Pero es que el Evangelio de ayer no habla menos claro:
-«¡ Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrian convertido, cubiertas de sayal y ceniza.
Os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras.
Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno.
Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy.
Os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti.»
Quien se consagra a Dios es porque se ha sentido llamado a casarse con Dios, a hacer de Dios la referencia total y el Señor absoluto de su vida, sin reservas. Por tanto, el consagrado recibe mucho, porque es una Gracia indescriptible ser llamado por Dios a convertirte en su Amante. Y, por ende, también se le pedirá mucho, porque sabe a qué atenerse, Dios no engaña, y sabe por tanto cuál debe ser la respuesta a tan gran Don.
A quien no ha recibido la misma Gracia, Dios no le exigirá tanto, y si Tiro y Sidón, o Sodoma y Gomorra pecaron, aunque ello no sea mitigable o disculpable (Dios lo sabe), sí es cierto que no habían sido depositarios de la misma Promesa y, por tanto, quizá no se les exija tanto.
De ahí que quien ha profesado Voto de Obediencia (y esto se aplica a los demás votos) no ha firmado un mero contrato, sino que ha depositado su Voluntad en la del Padre, como hizo Jesús, y le ha dicho que quiere que la Voluntad del Padre sea en adelante la suya.
Sería de mucho provecho meditar este texto a la Luz del Espíritu.
Pace Bene.
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No han pasado años puf!! Tanto castigo no es bueno.A contracorriente poca gente comenta y si comenta es porque el rio suena
Miguel hablar hoy en día de obediencia es hablar de una palabra y concepto caduco. Esta desfasada y no tiene sentido en nuestra sociedad, pero lo peor es que eso mismo pasa en la iglesia. Que buene es que haya personas que en contracorriente aún hablen de ella y demuestren su importancia sino para el mundo si para la iglesia.
En el nuevo testamento se ve su importancia e incluso en el antiguo. Los castigos de Dios a quien desobedecia a Moises eran terribles. Haces bien en insisitir en esto.
Un saludo.
Viernes, 1 de junio
Miguel Blanes Coll
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