Franciscanos seglares hoy (OFS Palma de Mallorca)

La Cruz no es un símbolo sin más.

28.06.10 | 15:51. Archivado en Mística
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Le preguntó un día Paloma Gómez Borrero a Juan Pablo II si valía la pena tanto viaje, tanto gastar energías para anunciar el Evangelio. Le contestó el Papa que él viajaba para anunciar el Mensaje de Salvación. Y que éste ha costado nada menos que toda la Sangre de Cristo. Por tanto, no hay dinero para pagarlo.

Imagino que a la periodista tal respuesta tuvo que dejarla, cuando menos, parada, pensativa. Y es que, ella como muchos, quizá a veces no nos damos cuenta de lo que es la Cruz. Hemos nacido en una sociedad cristiana, en la que por Convencimiento, Historia y por Tradición los Crucifijos adornan la vida cotidiana: iglesias, monasterios, lugares públicos, casas particulares; obras de arte, costumbres... riegan nuestra vida diaria de una escena que se ha hecho símbolo y sobre todo SIGNO. Es muy bueno, porque así no perdemos la referencia de quiénes somos y de dónde venimos, y podemos, en cualquier momento, pararnos a rezar o a pensar en Jesús.

Pero quizá la cara negativa (o, si se prefiere, menos amable) estriba en el hecho de que nos hemos habituado a ver una Cruz. Hemos perdido toda sensibilidad y toda capacidad de estremecernos, dolernos, sentir compasión por un hombre clavado en Cruz y, lo que es aún mejor, por Amor a todos nosotros. No hace falta buscar más motivos.

¿Es la expresión cultural cristiana la culpable de tal falta de sensibilidad? Puede que, en parte, sí. Desde pequeños vemos crucifijos, y crecemos viéndolos y pasando ante ellos como se pasa al lado de una farola. No lo consideramos igual, pero actuamos igual. ¿Qué falla entonces? A mi entender, nuestra oración. No nos acercamos al Misterio, no lo contemplamos, no lo meditamos, no lo saboreamos. Nos contentams con verlo y rezarle un Padre Nuestro. Cuando, en el fondo, es la Cruz la que nutre de vida y sentido a la Eucaristía. Es la Cruz Salvadora y Redentora la que nos proporciona el Alimento Espiritual. Y es Jesús Crucificado, magullado, sangrante, profundamente destrozado... al que debemos buscar, amar, considerar y compadecer. Identificarnos con Él entregándonos de corazón a todo lo que sabemos que nos pide Dios, a lo que nos da, a lo que tenemos, a lo que nos gusta y a lo que no. Pero entregarnos, por Él, por Amor a Él... eso es vivir una espiritualidad que, por otro lado, nos acercará sí o sí a Jesús. Pedir a Dios la Gracia de interiorizar, gustar y abrazar la Cruz, como María y Juan al Pie del Cordero Inmaculado en el Calvario, y obtenerla será con creces una de las mejores cosas que nos puedan pasar.

6 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Miguel Blanes Coll 30.06.10 | 19:16

    Es fácil de decir, Marina, y que conste que yo no sé, pero lo que nos enseña Jesús es a abrazar la Cruz.

  • Comentario por Marina 30.06.10 | 18:20

    La cruz ,donde clavaron a Dios.La cruz del diablo.La cruz de la vida. La cruz señalizada con el dedo pulgar: al rezar.La cruz de Caravaca.La cruz que llevamos a cuestas con todas las crisis que nos cargan.La cruz de los pecados.La cruz que llevo colgada al cuello.La cruz que lleva a cuestas mi pobre hermana con su descosida hija.En fín , hay tantas... todas pretenden liarme la cabeza; más no me la dejo liar

  • Comentario por Miguel Blanes Coll 30.06.10 | 15:23

    Bueno, Vox. Usted ha entendido perfectamente lo que he querido decir. Si quiere tener la razón, a través de disquisiciones gramaticales elaboradas a conveniencia, allá usted. Se la regalo.

  • Comentario por vox 29.06.10 | 16:31

    Pero señor blogger, ¡si le doy la razón! Lo dice usted mejor que yo, aunque con alguna que otra imprecisión geográfica. Cito: "[...] una Fe que ha cohesionado sociedades en Europa (...) y todo el mundo durante siglos". Lo de "todo el mundo", bueno, además de ser una exageración, parecería revelar un cierto y soterrado cristianocentrismo que en poco o nada condice con otras muchas historias religiosas que no fueron o se resistieron a ser cristianas. Observe no obstante la expresión verbal usada por usted: "ha cohesionado" - pretérito imperfecto; y de tan imperfecto, que no cabe negar por lo que implica para una sociedad que ya no se cohesiona mirando los siglos pasados desde esos símbolos, salvo el matiz de confundir creencia y religión. De la segunda, cierto que es pública, o reconocida públicamente; de la primera, la creencia, es privada y personal sobre todo para aquellos símbolos, como usted dice, que "son más que símbolos". Es muy sencillo.

  • Comentario por Miguel Blanes Coll 29.06.10 | 15:35

    Verás, Vox, este "post" no tenía intención ninguna de abarcar el tema de "Crucifijos sí, Crucifijos no" en la vida pública. Entre otras cosas, porque ya lo hice, y porque en esta ocasión he ido por derroteros muy distintos. Dicho esto, la Cruz no representa nada privado sino, por el contrario, una Fe que ha cohesionado sociedades en Europa (para bien y para mal, ciertamente, los hombres sabemos ensuciar lo más sagrado) y todo el mundo durante siglos. Ignorar esto es un error. Y justamente la religión cristiana tiene un cariz público. Quien afirme lo contrario no entiende de religiones, ni entiende lo que es la Última Cena - Eucaristía (según se sea cristiano católico o no), eje central del cristianismo.

  • Comentario por vox 29.06.10 | 09:01

    ¡Bravo! Toda su reflexión acaba dando mejores razones para convertir la cruz en signo privado. Estoy con usted. Cordial, orante, inspirador, etc., pero nada que tenga vinculación pública en orden a la sociedad civil, que, como sabe, está formada de "cives", de los que los "fidelis", por muy santos que sean, son una parte entre otras. De hecho, como ya sabe el resto de creyentes de otras confesiones están igualmente capacitados para expresar que sus signos "no son un símbolo más", porque también proporcionan alimento espiritual. Y porque son "más que un símbolo", la sociedad civil, que vive de "símbolos que son ellos mismos", se limita a reconocerlos bajo estatuto privado sin vincularse a ellos o reconocerlos como obligatorios o presenciales.
    En suma, la cruz es referencia y motivo -muy noble sin duda- de LO QUE ES HEREDADO y entroncado en lo PRIVADO, y NO en lo que PODRÍA SIMBOLIZAR TODA UNA SOCIEDAD con independencia de sus creencias privadas.

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