Le preguntó un día Paloma Gómez Borrero a Juan Pablo II si valía la pena tanto viaje, tanto gastar energías para anunciar el Evangelio. Le contestó el Papa que él viajaba para anunciar el Mensaje de Salvación. Y que éste ha costado nada menos que toda la Sangre de Cristo. Por tanto, no hay dinero para pagarlo.
Como cristiano pero, sobre todo, como persona consagrada, mi perspectiva de la vida no puede ni debe ser la del mundo. En todos los campos y en todas las disciplinas - ciencia, artes, deporte, política, sociedad, religión, derechos humanos... - se multiplican las doctrinas, los criterios, las opiniones, las discusiones, los avances y retrocesos.
Le preguntaban al Padre Pío:
¿Qué debemos hacer durante la Santa Misa?
- Compadecernos y amar.
Padre, ¿cómo debemos asistir a la Santa Misa?
- Como asistieron la Santísima Virgen y las piadosas mujeres. Como asistió San Juan al Sacrificio Eucarístico y al Sacrificio cruento de la Cruz.
Padre, ¿por qué llora en el Ofertorio?
- ¿Quieres saber el secreto? Pues bien: porque es el momento en que el alma se separa de las cosas profanas.
Con respuestas así, te preguntas cuántas veces has dejado de vivir la Misa. En mi caso podría tranquilamente decir que en todas. Y entonces es cuando pides perdón a Jesús Crucificado por todas esas veces que has presenciado su Sacrificio y has salido de la Misa tal cual has entrado, sin cambiar un ápice tu vida.
Giorno e notte ho gridato,
Giorno e notte ti ho cercato,
ora guardami, soccorrimi,
che nessuno più mi aiuta.
Nella mia umiliazione,
la mia immensa confusione,
chi con me si rattristasse
invano io cercai,
senza trovare
Io, straniero ai miei fratelli,
pellegrino per mia madre,
ho guardato
ma non cera chi potesse
consolarmi
tu conosci i miei sentieri,
ora veglia in mia difesa,
sono stato calpestato,
che il tuo aiuto
non mi manchi
La mia voce ha gridato,
la mia voce ha supplicato,
nella polvere giacevo
ma tu hai preso la mia mano,
mio Signore!
De hecho, la donación de Jesús viene dada y consagrada por el Espíritu. Este mismo Espíritu, pues, es el que se derrama en la Eucaristía. En efecto, Jesús, en la Cruz, devolvió al Padre el Espíritu, a la vez que lo derramó sobre la Tierra, dando así lugar a la Nueva Creación.
En la Eucaristía, pues, somos testigos de aquel Viernes Santo. Lo revivimos en todos los sentidos, en toda su novedad, en toda su potencialidad carismática. Y el Espíritu, al derramarse sobre la Asamblea, la recrea también. Y ésta, al participar en la comunión del mismo Cuerpo y la misma Sangre, queda integrada y configurada por entero en el mismo Jesús. La unidad es indisoluble, perfecta y total. Es más serio de lo que nos creemos, y con frecuencia salimos de Misa como quien sale del cine. No caemos en la cuenta de cuántos hermanos hemos "ganado".
Ayer celebramos el Corpus Christi. En algunas iglesias de Palma, sin embargo, celebran hoy una Procesión propia. Se trata de tradiciones que, de una forma u otra, se mantienen. Es como un "segundo Corpus".
A estas palabras respondió dama Pobreza con un corazón jubiloso, semblante risueño y dulce voz, diciendo:
«Os confieso, hermanos y amigos queridísimos, que desde que habéis comenzado a hablar me siento inundada de alegría y de contento, observando vuestro fervor, al comprobar ya vuestra santa intención. Vuestras palabras se me han vuelto más apetecibles que el oro y las piedras muy preciosas, más dulces que la miel de un panal que destila. Porque no sois vosotros los que habláis, es el Espíritu Santo quien habla por vuestro medio, y su misma unción os va enseñado todas las cosas que habéis hablado acerca del Rey altísimo, el cual, por pura gracia, me tomó como a su favorita, quitando con ello el oprobio que pesaba sobre mí en la tierra y me elevó a la categoría de los grandes del cielo.
»Quisiera, por tanto, si no os resulta pesado escucharme, entretejeros la historia de mi situación; una historia larga, sí, pero no por eso menos útil. ¡Ojalá aprendáis con ello cómo debéis comportaros y agradar a Dios, guardándoos de incurrir en el reproche de que miráis atrás los que intentáis poner mano al arado!
»No soy ruda e inculta -como muchos se imaginan-, sino muy antigua y llena de número de días, versada en la ordenación de las cosas, en la variedad de las criaturas, en los cambios de los tiempos. Cuán inestable sea el corazón humano, lo sé por la experiencia de los años, por ingenio natural, así como por un don singular de la gracia.
Publica Elvira Lindo en elpais.com un comentario acerca del caso de una monja que, en Phoeinx - EEUU -, una monja - vicepresindenta del centro médico St. Joseph - tuvo la última palabra sobre un caso peliagudo: una mujer embarazada, cuya vida peligraba, por lo que había que escoger entre ella o el feto. La religiosa optó por interrumpir el embarazo. Y fue excomulgada.
Viernes, 1 de junio
Miguel Blanes Coll
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal
Urbano Sánchez García
Jose Gallardo Alberni