Franciscanos seglares hoy (OFS Palma de Mallorca)

Ser Franciscano Seglar hoy (y II)

26.04.10 | 19:28. Archivado en Franciscanismo, Actualidad, OFS
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Signos de unidad, y portadores de la Cruz de Cristo hasta los rincones más cotidianos de nuestra existencia: desde la vida en familia hasta el trabajo, pasando por nuestras amistades y vida social. ¿Cómo? Pues volviendo al punto con el que empezaba a "postear" ayer: guardando el Santo Evangelio, teniendo como centro e inspiración a Jesús.

Guardar el Evangelio era para Francisco algo mucho más profundo que una mera imitación, y no se limitaba a las formas exteriores. En efecto, buscaba vivirlo "a la letra, sin glosa" (EP 1). Francisco había recibido una inspiración muy sencilla y compleja a la vez: vivir el Evangelio tal y como nos ha llegado, y en toda la extensión de la vida de Jesús que refleja. Buscar, pues, la Vida de Jesús y a Jesús mismo en la Palabra Inspirada de los Evangelios, así como en el AT y el NT en general, era para Francisco su única inspiración, su "leit motiv" existencial.

El centro alrededor del cual giraba el Pobrecillo de Asís era el Amor a Jesús, por Jesús mismo. Desde la alocución de San Damián, nos recuerdan las fuentes que el corazón de Francisco quedó llagado, y el recuerdo de la Pasión era constante, interiorizándola, recordándola, viviéndola. Y de ahí, del Amor que tenía a Jesús, brotaban las expresiones más significativas - y también las más ocultas - de su vida espiritual. No era el apego a un ideal, o la adulación vana de un ídolo religioso, ni siquiera la religiosidad corriente de su época. Era un vivir en presencia constante de Jesús, y un sentir como Jesús.

A esto se nos llama también a nosotros, franciscanos seglares del s. XXI. Recordar la Vida de Francesco, leerla para, a la luz del Espíritu, hallar en ella el reflejo del Evangelio, al cual nos debe llevar sin dudarlo. En efecto, mirar a Francisco es mirar a Jesús.

Y es de esta vida dedicada en cuerpo y alma al Salvador de donde brota la Vida de Pobreza, sostenida por la Fraternidad y la Vida Itinerante, confiando sólo en la Providencia Divina. Esta forma de vida franciscana, debemos aprender a adaptarla a nuestras circunstancias y ritmo espiritual como un todo, sin dejarnos nada, porque el Espíritu que suscita es el mismo, y no se puede contradecir.

Lo externo no es nada en sí mismo, si no va acompañado de una disposición interna acorde a la manifestación de Dios en la vida particular de cada cual. De ahí que si bien una vida itinerante no es posible hoy para un seglar casado y con hijos, sí puede y debe procurar adoptar una actitud filial, providente, confiada en el Amor de Dios, que nunca abandona a los que ama y, por tanto, saberse como un peregrino en esta tierra, no apegado a nada, aunque haga uso de muchas cosas.

Ser testigos, pues, en un mundo tan globalizado y apegado a los valores y criterios materiales, de un Reino Nuevo, en el que el Amor a Dios y a los demás sean las nuevas guías, anunciando que el Hijo de Dios se Encarnó, se hizo Pobre y murió en la Cruz no por sí mismo, "por quien fueron hechas todas las cosas (cf. Jn 1,3), sino por nuestros pecados, dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas" (2 Cta F 12-13). Es nuestra responsabilidad recordar al hombre de hoy que lo importante está dentro de nosotros, en la relación que establezcamos con los valores más altos de la humanidad, con Dios, los hermanos y la Creación.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por Antonio Raíndo Gómez 22.05.10 | 18:42

    Me parece un mensaje importante, para los Franciscanos Seglares y para el hombre de hoy.

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