He leído en la sección "Tribuna" de elpais.com la opinión que da Sinead O'Connor, irlandesa, católica según ella misma dice, de la carta que Benedicto XVI escribió a los católicos de ese país saliendo al paso de los casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes y religiosos a niños y niñas.
Vaya por delante que pienso que algo hay que hacer, con los que han cometido los abusos, pero también con los que los han encubierto. No pueden ni deben quedar impunes. Como pidió en su día Juan Pablo II: tolerancia cero. Se deben tomar medidas para rehabilitar o ayudar a rehabilitar en lo posible a las víctimas, aunque no me creo que siempre sea el dinero el que les arregle los problemas. Hay que ir más allá de meras indemnizaciones económicas, mucho más allá.
Dicho esto, la opinión de Sinead O'Connor (sé quien es, pero no está entre mis cantantes favoritos) es, por ser eso, opinión, respetable. Pero dudo mucho del presunto catolicismo de alguien que no duda en romper la foto del Papa, o en subordinar su Fe a los actos supuestamente reprobables de la jerarquía, y a los deleznables de los que cometieron abusos. Cierto que lo debió pasar mal, y sus circunstancias de la infancia, por lo que cuenta, distan mucho de ser las deseables para un niño. Sin embargo, como persona adulta que se supone que es, no hace gala de coherencia y da por sentadas muchas cosas. Cualquiera que lo lea, aquí se dará cuenta de ello.
No se puede pretender hacer una Fe a la medida de cada cual. Lo demás, es llamarse de una manera para actuar de otra, según la propia conveniencia o según sople el viento. No duda en juzgar la actitud del Papa en base sólo a una carta, pero a la vez pide comprensión y respeto, de forma implícita, para sus posturas. Subordinar el Amor a Dios a "lo bien que lo hacen los curas" es como decir que no me puedo rendir en el trabajo porque el día está nublado. En España le llamamos "confundir las churras con las merinas". Se parecen, pero no son iguales. No es lo mismo tu adhesión a Dios que el testimonio tan negativo de algunos de sus ministros. Por otro lado es comprensible, sobre todo si en la base de la Fe Católica ha habido una preponderancia de "lo vaticano" en la vida social, y si se ha identificado por ello una cosa con la otra.
Dice que sería la primera en ir a la iglesia si la Iglesia ofreciera "una reconciliación sincera". ¿Y mientras tanto, qué? En fin, cada cual sabe qué hay en su interior, pero la señora O'Connor hace lo mismo que tantos: indentificar a Dios con la Iglesia. He aquí el error. La Iglesia custodia la Fe y la Tradición (no el Espíritu Santo, como dice la artista), y su representante es el Papa. La adhesión al Verdadero Jesús Dios e Hijo de Dios supone una aceptación de la realidad de la Iglesia como continuadora de su Obra, alentada por el Espíritu y por la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Es santa y pecadora a la vez. Por tanto, necesitada también de conversión y de correcciones, a veces dolorosas.
No tiene ningún reparo en haber roto la foto del Papa. Pero tendrá alguien en su vida a quien quiera de veras y mucho, como por ejemplo sus hijos. Que se pregunte cómo se sentiría si alguien rompiera una foto de ellos en público. No todo vale para defender nuestras posturas, por mucho que en sí sean éstas legítimas. La infancia de cada cual marca inevitablemente el resto de la vida, condicionando las formas de ser, pensar, obrar y estar ante el mundo. Pero hay que ser consciente de ello, y tratar de corregirnos, distinguiendo lo que está bien de lo que no lo está.
Y, como todo, hay una lectura inversa: "Pero si alguien escandaliza a uno de estos pequeños que creen en mí, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo hundieran en el fondo del mar" (Mt 18, 6). Nuestros pecados pueden hacer daño, y provocar que muchos se alejen de Dios. Es culpa nuestra, y, al menos a mí, se me pedirán cuentas. Es una grave responsabilidad dar verdadero testimonio de Jesús. Los santos han salvado muchas almas. Pero, a la inversa, puede ser terrible. Se impone una reflexión sobre cómo prever y gestionar estos casos, para resarcir a las víctimas, dar el justo castigo a los que abusan y obtener de Dios el Perdón.
Pace Bene.
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La verdad es que romper la foto del Papa, es símbolo de infatilismo y una falta de respeto y con esa actitud no se remedia el mal que muchos niños sufren o han sufrido de abusos sexuales por parte de muchos sacerdortes.El Papa, es consciente que estos hechos son graves y continua sin poner remedio al problema, es mas los encubre con alevosia de conocimiento.Los sacerdotes que cometen abusos sexuales con niños, deberían ser destituidos de sus cargos y diócesis .Este problema no arranca de ahora y en el Vaticano lo saben .En vez de poner orden ,lo que han hecho es tapar a los culpables y trasladarlos a otras diócesis, en donde volvían hacer los abusos a los que estaban acostumbrados. Si están enfermos que los castren a todos.Que quiten el Celibato y sean libres hormonalmente.Yo pienso que es mejor que vayan de mujeres y se desahoguen sexualmente, no con eso dejan de ser mejor , ni peores religiosos.Hay sacerdotes muy majos y pagan justos por pecadores
Paz y Bene
Viernes, 1 de junio
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