Franciscanos seglares hoy (OFS Palma de Mallorca)

Llorar la Pasión

16.03.10 | 15:40. Archivado en Franciscanismo
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Que nadie se ensoberbezca, sino que se gloríe en la Cruz del Señor.

Considera, oh hombre, en cuán grande excelencia te ha puesto el Señor Dios, porque te creó y formó a imagen de su amado Hijo según el cuerpo, y a su semejanza según el espíritu. Y todas las criaturas que hay bajo el cielo, de por sí, sirven, conocen y obedecen a su Creador mejor que tú. Y aun los demonios no lo crucificaron, sino que tú, con ellos, lo crucificaste y todavía lo crucificas deleitándote en vicios y pecados. ¿De qué, por consiguiente, puedes gloriarte? Pues, aunque fueras tan sutil y sabio que tuvieras toda la ciencia y supieras interpretar todo género de lenguas e investigar sutilmente las cosas celestiales, de ninguna de estas cosas puedes gloriarte; porque un solo demonio supo de las cosas celestiales y ahora sabe de las terrenas más que todos los hombres, aunque hubiera alguno que hubiese recibido del Señor un conocimiento especial de la suma sabiduría. De igual manera, aunque fueras más hermoso y más rico que todos, y aunque también hicieras maravillas, de modo que ahuyentaras a los demonios, todas estas cosas te son perjudiciales, y nada te pertenece, y no puedes en absoluto gloriarte en ellas; por el contrario, en esto podemos gloriarnos: en nuestras enfermedades y en llevar a cuestas a diario la santa cruz de nuestro Señor Jesucristo (Adm 5)

Con estas palabras, Francisco entra de lleno en el Dinamismo Cuaresmal, al poner el acento sobre lo que es verdaderamente esencial: darnos cuenta de que Cristo murió por nuestros pecados, por los que hemos cometido y vayamos a cometer. Que fueron nuestras infidelidades las que le hicieron sufrir, las que llevaron a Jesús por el Via Crucis. En nada podemos considerarnos buenos, ni siquiera un poco, puesto que todo Bien viene de Dios, quien reparte los Dones como le place, a buenos y malos.

No es que, como Lutero, debamos pensar que de nada nos sirven las buenas obras o los esfuerzos por ser santos, o que los Sacramentos como la Eucaristía y la Penitencia no sean verdaderos portadores de la Presencia y la Gracia de Cristo. Pero Francisco sabía que nuestros pecados crucificaron a Cristo, y que la Cruz debe ser el Centro de toda espiritualidad que se precie, puesto que ni podemos ni debemos olvidar lo mucho que nos amó Jesús, y la Misericordia que nos tuvo y nos tiene. De hecho, Francisco lo vivía, lo contemplaba constantemente, suspiraba y lloraba pensando en la Pasión de Cristo:

Un día iba solo cerca de la iglesia de Santa María de la Porciúncula llorando y sollozando en alta voz. Un hombre espiritual que lo oyó, pensó que sufriría alguna enfermedad o dolor. Y, movido de compasión, le preguntó por qué lloraba. Y él le contestó: «Lloro la pasión de mi Señor, por quien no debería avergonzarme de ir gimiendo en alta voz por todo el mundo». Y el buen hombre comenzó, asimismo, a llorar, juntamente con él, también en alta voz (TC 14).

Francisco llora la Pasión, es decir, la Contempla, la Sufre, la llora, porque es movido a compasión, siente con Cristo, le duele el verlo sufrir y ser crucificado. Querría subir con Él a la Cruz, estar ahí en su lugar... Y aquél varón espiritual participó de la misma Gracia.

Francisco alude a las criaturas, porque sabe que, si bien como dice San Pablo: La creación, en efecto, fue sometida a la vanidad, no espontáneamente, sino por aquel que la sometió (Rom 8, 20), las criatuas no han pecado, no han conocido la infidelidad, sino que dan Gloria a Dios con su mera existencia. San Pablo observa que nuestro pecado conduce al desorden a la misma Creación, puesto que a nosotros nos ha hecho Dios a su imagen y semejanza, y a nosotros nos ha confiado la Creación, vista fraternalmente por el Poverello. Así, sirven y conocen a Dios mejor que nosotros, porque nosotros hemos recibido mucho, y devolvemos poco. Decimos que amamos a Dios, pero pecamos. Somos débiles, necesitados de Perdón y Misericordia. El Sacrificio en la Cruz fue necesario, pero por Amor, que no por resignación...

3 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por marina 23.03.10 | 08:18

    Juan Carlos, celebro que tengas el mismo gusto que yo.San Francisco, es uno de mis santos preferidos junto con el Padre Pio.Creo que hay mucho que aprender de estos dos santos.Me llama mucha la atención la orden franciscana. Sus formas de vivir la vida, me fascina y llama mucho la atención ,como y para que viven su religiosidad . La misión de ayudar sin medida al prójimo, en la pobreza y espirítu es preciosa

  • Comentario por juan carlos 17.03.10 | 20:12

    a mí también me gusta, me gusta todo lo de San Francisco y Santa Clara, admiro todo lo justo y bueno esrito y hablado respecto de ellos dos... y de los santos y santas franciscanos, muchas gracias por este blog.... muchas gracias don Miguel.

  • Comentario por marina 16.03.10 | 18:05

    Me gusta éste artículo.
    Paz y bien

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