Estamos ya en el III Domingo de Cuaresma. Es, como sabemos, un tiempo muy propicio para los ayunos, la oración, la meditación y sobre todo para hacer algún sacrificio, o sea, abstenernos de algo o hacer algo que no nos guste (mortificación) para de esta forma dar paso al Espíritu. Pero me pregunto si lo ideal no sería ya no ofrecer algo para luego en Pascua de jar de hacerlo, si no ofrecer algo de verdad, entregárselo a Dios y que no sea "de Huelva". Es lo que dice M. Expósito en su libro "Conocer y Celebrar la Eucaristía": una ofrenda que se recupera ya no es ofrenda. Sería bueno, pues, pensar en hacer algo pero para cambiar de veras, y no volver sobre nuestros pasos una vez resucite el Señor.
Pace Bene.
Viernes, 1 de junio
Miguel Blanes Coll
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal
Urbano Sánchez García
Jose Gallardo Alberni