
Me dio pena ver la semana pasada cómo mucha gente daba ya por terminadas las fiestas de Navidad, y retiraba el árbol, haciendo de tal gesto el símbolo inequívoco de que una vez más se acabaron las fiestas.
Ciertamente, los días "fuertes" se habían acabado con el paso de los Reyes, pero, sobre todo para los católicos, es una pena dar por concluido el Tiempo de Navidad con la Solemnidad de la Epifanía. Ayer celebramos la Fiesta del Bautismo del Señor, con la que sí termina este Tiempo Litúrgico, pues con dicha Fiesta recordamos cómo Juan Bautista, el último profeta del AT, bautiza al Mesías, convirtiéndose dicho Bautismo en Unción, y, así, el conjunto del relato expresa que Jesús - Mesías - Hijo de Dios empieza su Misión y da por terminado el periodo de profecías, anuncios y esperas. Él ya se ha encarnado.
Lo Nuevo ya está aquí. Jesús no se bautizó para que le fueran perdonados los pecados, ni siquiera, en mi opinión, para "darnos ejemplo". Se trata de algo más profundo, que llega al tuétano de la Historia de la Salvación: Juan Bautiza a Jesús, pero hace algo más: lo unge, lo proclama Hijo, y es el Padre quien reafirma esta realidad al manifestarse sobre el Río Jordán por el Espíritu.
Lo importante es que escuchemos esta Voz, y hagamos de Jesús el centro de nuestras vidas, tal como el Padre quiso que lo hiciera Israel. Además, no deja de ser significativo el hecho de que en esta Teofanía, las palabras usadas sean las mismas que en la Transfiguración, cuando Jesús fue envuelto en la Gloria que tenía "antes de la constitución del mundo" (Jn 17). En ambos momentos, el Padre interviene en favor de su Hijo. En el Bautismo, para ungirlo y marcarle así el comienzo de su Misión. En el Tabor, para consolarlo, para hacer patente su Amor Intratrinitario y Eterno para con Él.Bajó el Espíritu Santo sobre él en forma e paloma, y vino un voz del cielo: - “Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.”
Es un buen momento para que iniciemos un camino de conversión, de búsqueda de Dios y de oración, tal como hiciera Jesús.
Pace Bene.
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Un saludo Pablo. La verdad es que el Bautismo de Jesús es de las cosas que menos he meditado, y sin embargo creo que es de las que más significado tienen, aunque a veces no lo parece. Hay mucho por meditar.
No habia caido antes en eso de que fue un bautismo de ungimiento en el Espiritu. Solo lo veia como la presentación a Israel del Mesias.
Un saludo Miguel.
Es verdad que estamos impacienmtes por retirar los adornos y no debiera ser así.El bautizo de Juan Bautista a su primo Jesús, es un pasaje precioso del Evangelio.
Viernes, 1 de junio
Miguel Blanes Coll
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