Y en torno a la figura de Jesús configuró Francisco su espiritualidad.
De hecho, la Pobreza la vivía desde el Jesús Crucificado, que allá, clavado en Cruz y con el cuerpo deshecho, nada pidió ni nada reclamó para si. O desde el Niño Jesús, que tuvo a bien ponerse en manos del hombre para redimirnos, no teniendo para su nacimiento ni un techo decente, ni una cama mullida, ni protección, ni lo necesario si quiera.
La oración del Poverello no era mera contemplación, sino inmersión en los Misterios de Cristo, de su Vida y de su Crucifixión-Resurrección. Adoptó las mismas actitudes y gestos del Hijo de Dios, de modo que así pudo, también, rezar como Él, llegando a las profundidades de la Trinidad, como un verdadero HIJO.
La Caridad de Francisco se expresaba como la de Jesús, que en Cruz nos amó tanto que no dudó en darse, en sufrir torturas, desprecios y muerte ignominiosa.
Viernes, 1 de junio
Miguel Blanes Coll
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal
Urbano Sánchez García
Jose Gallardo Alberni