
Si hay un tema del que quizá no se habla en toda su extensión en la Vida Consagrada es justamente la Dimensión Esponsal que le es inherente y que pertenece a su más íntima esencia, a la vez que la constituye como un estado de vida diferente al resto.
Y quisiera fijarme particularmente en la Dimensión Esponsal de Francisco y Clara o, dicho de otro modo, cómo encarnaron ellos esta Consagración total a Dios, cada uno en su propio estado de vida.
Hablamos mucho del Desposorio de Francisco con "Dama Pobreza" y, sin embargo, diciendo esto corremos el peligro de quedarnos en la superficie, rascando el cascarón de algo más profundo de modo que pudiéramos decir que "Dama Pobreza" es "Jesús Pobre y Crucificado" quien, se le presenta en lo más íntimo como una esposa "tan noble, rica y hermosa" (TC 7) que cautivó toda su existencia, desde el tuétano.
De modo no menos pasional lo vivió Clara. Sólo hay que leer sus cartas a Inés de Praga para darse cuenta del amor cautivador y profundamente esponsal que sentía la Plantita de Francisco por Jesús, a quien abrazó como se abraza a aquel cuyo "poder es más fuerte, su generosidad más excelsa, su aspecto más hermoso, su amor más suave y toda su gracia más elegante" (CtaCla1, 8).
(Cta Cla3, 28).Además, contemplando sus indecibles delicias, sus riquezas y honores perpetuos, 29y suspirando a causa del deseo y amor extremos de tu corazón, grita: 30¡Llévame en pos de ti, correremos al olor de tus perfumes (Cant 1,3), oh esposo celestial! 31Correré, y no desfalleceré, hasta que me introduzcas en la bodega (cf. Cant 2,4), 32hasta que tu izquierda esté debajo de mi cabeza y tu diestra me abrace felizmente (cf. Cant 2,6), hasta que me beses con el ósculo felicísimo de tu boca (cf. Cant 1,1).
El sábado tuve la ocasión de ir a ver Avatar, la archifamosa y archimillonaria película de James Cameron, el mismo que contó cómo se hundió el Titanic.
- Así y todo, no es la mera profesión de votos la que diferencia ambos estados de vida, sino la Dimensión Esponsal de la Vida Consagrada. Un sacerdote se entrega a Dios, pero no necesariamente implica ello en su vida una esponsalidad, que ya explicaremos mejor, y de la que Francisco y Clara son grandes exponentes.
- Y es como se nos presenta la figura del sacerdote: persona que se da a Dios y a los demás, con la peculiaridad de administrar los sacramentos, que es lo que le diferencia del resto. Actúa "in persona Christi", y ello sólo en virtud del Sacramento del Orden. De ahí se debe derivar una coherencia de vida: frecuentar gimnasios, bares, karaokes... quizá no es malo en si mismo, pero como dice Pablo "mas no todo me conviene" (1 Cor 6, 12). Es decir, que un alma predispuesta a la oración y la vida espiritual de forma más exigente y diferenciada que los laicos, difícilmente frecuentará ambientes o lugares a los que, como me dijeron una vez, "Jesús iría". Me comentaban el otro día que nadie se puede imaginar en verdad a Francisco recibiendo las llagas y mascando chicle. Se trata de la predisposición interior, no tanto de lo externo. Y, así y todo, es difícil juzgar.
- Si un sacerdote guarda o no el celibato es cosa suya, ahora bien, debe tener cuidado de caer en el escándalo, porque eso hace mucho daño y aleja de Dios a muchas almas. Es muy delicado. Por lo demás, deberá revisar su vida espiritual y su vocación, lo mismo que un consagrado, un fraile o un casado.
- En resumen: ¿se podría restablecer el celibato opcional?: no veo por qué no; ¿se hará?: no creo, por ahora; ¿soy partidario?: sí, pero dependiendo de las circunstancias. Hay que tener en cuenta la estima de la que gozaba el celibato, y aventurar que restaurar la opcionalidad arreglaría el tema vocacional es, cuando menos, superficial y oportunista. Hace 2.000 años que sacerdotes y sacerdotes optan por el celibato, y unos lo han llevado bien y otros no, pero eso no habla ni en favor ni en contra. Dios llama, no es que no lo haga. Lo que ocurre es que, los que somos Iglesia, debemos dar TESTIMONIO, con la Vida y la Palabra, como hicieran los primeros cristianos, con ese entusiasmo que ha perdido sitio en favor de una cristiandad que, en muchos casos, parece de Misa Dominical y poco (o nada) más. En cuestiones de pederastia no entraré, porque, salvo el escándalo, lo demás se puede aplicar al resto de los mortales. Creo que no hace falta decir por qué.
- Una vida familiar para un sacerdote ¿perjudicaría su misión? Depende, sin duda, de las necesidades de la Iglesia particular y de su Obispo y, en consecuencia, del lugar al que sea eventualmente. El celibato opcional no es necesario, porque tampoco viene a solucionar nada. El debate está en si se puede considerar inherente al sacerdocio o debe ser ratificado como algo que no debe darse por el bien del mismo. Insisto, no es necesario, quizá, pero tampoco es algo aberrante, ni mucho menos. De todas formas, el día que sea de Dios, volverá. De momento, llevamos casi 2.000 años sin él por los motivos que sea, y no ha pasado nada. Crisis vocacionales las hemos tenido siempre. Darle la culpa al celibato es partidista y equivocado. Antes bien, deberíamos mirar qué hacemos nosotros para que nuestros amigos, vecinos, colegas... se sientan atraídos por Cristo.
Pace Bene.
Sin embargo, tras la desaparición de los Apóstoles y demás testigos directos, la Iglesia ya aparece estrucurada jerárquicamente, como herencia de aquéllos. De ella dan testimonio los primeros Padres.
Tras unos días en que se han vertido opiniones sobre el tema, quisiera ponerme a hablar por fin del tema. El motivo de la espera no ha sido otro que calibrar qué es lo que se considera importante y esencial, es decir, en qué se piensa cuando se aborda la cuestión de si un sacerdote debe poder casarse o no.
Habiendo visto los comentarios que habéis dejado, quisiera dejar unas cuestiones a modo de introducción al tema:
- ¿Qué es lo verdaderamente esencial de la cuestión: el celibato en sí, o la identidad del sacerdocio como Sacramento?
- ¿Cuándo y por qué se introdujo el celibato para los sacerdotes? ¿Es cuestión de conveniencia, de tradición o podría ser que el Espíritu Santo hubiera iluminado a la Iglesia en este aspecto?
- ¿Por qué se suscita esta cuestión? ¿Por qué insisten tanto en ella algunos que no son sacerdotes? ¿Por qué los mismos sacerdotes la reivindican? ¿Estaría bien que hicieran lo mismo los religiosos? ¿Qué diferencia hay?
P.S.: los comentarios que dejáis están muy bien. Sólo os pediría que tratárais de no cruzar la delgada línea del respeto al otro, por diversas que sean las opiniones.
Pace Bene!
Antes de escribir lo que pienso acerca del celibato opcional, creo que sería útil que, en http://maseo.blogspot.com respondiérais a la encuesta, para conocer vuestras opiniones.
Pace Bene.

"Tomó Samuel el cuerno de aceite y le ungió en medio de sus hermanos. Y a partir de entonces, vino sobre David el espíritu de Yahveh. Samuel se levantó y se fue a Ramá" (1 Sam 16, 13).
Haití está ahora sembrado de muerte, dolor y destrucción. Parece mentira, pero siempre les toca a los mismos, a los pobres, a los que no tienen nada ni para prever estos desastres ni para salir luego del pozo en que se ven hundidos. Desde aquí poco podemos hacer, si acaso rezar para que el Señor les dé consuelo y fuerzas, dentro de lo que cabe, para sobrellevar lo mejor posible tanta desolación. Que el Señor les bendiga.
Si volvéis a él de todo corazón
y con toda el alma,
siendo sinceros con él,
él volverá a vosotros
y no os ocultará su rostro.

Me dio pena ver la semana pasada cómo mucha gente daba ya por terminadas las fiestas de Navidad, y retiraba el árbol, haciendo de tal gesto el símbolo inequívoco de que una vez más se acabaron las fiestas.
Ciertamente, los días "fuertes" se habían acabado con el paso de los Reyes, pero, sobre todo para los católicos, es una pena dar por concluido el Tiempo de Navidad con la Solemnidad de la Epifanía. Ayer celebramos la Fiesta del Bautismo del Señor, con la que sí termina este Tiempo Litúrgico, pues con dicha Fiesta recordamos cómo Juan Bautista, el último profeta del AT, bautiza al Mesías, convirtiéndose dicho Bautismo en Unción, y, así, el conjunto del relato expresa que Jesús - Mesías - Hijo de Dios empieza su Misión y da por terminado el periodo de profecías, anuncios y esperas. Él ya se ha encarnado.
Lo Nuevo ya está aquí. Jesús no se bautizó para que le fueran perdonados los pecados, ni siquiera, en mi opinión, para "darnos ejemplo". Se trata de algo más profundo, que llega al tuétano de la Historia de la Salvación: Juan Bautiza a Jesús, pero hace algo más: lo unge, lo proclama Hijo, y es el Padre quien reafirma esta realidad al manifestarse sobre el Río Jordán por el Espíritu.
Lo importante es que escuchemos esta Voz, y hagamos de Jesús el centro de nuestras vidas, tal como el Padre quiso que lo hiciera Israel. Además, no deja de ser significativo el hecho de que en esta Teofanía, las palabras usadas sean las mismas que en la Transfiguración, cuando Jesús fue envuelto en la Gloria que tenía "antes de la constitución del mundo" (Jn 17). En ambos momentos, el Padre interviene en favor de su Hijo. En el Bautismo, para ungirlo y marcarle así el comienzo de su Misión. En el Tabor, para consolarlo, para hacer patente su Amor Intratrinitario y Eterno para con Él.Bajó el Espíritu Santo sobre él en forma e paloma, y vino un voz del cielo: - “Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.”
Es un buen momento para que iniciemos un camino de conversión, de búsqueda de Dios y de oración, tal como hiciera Jesús.
Pace Bene.
Aunque todavía queda por celebrar, el próximo Domingo, la Fiesta del Bautismo del Señor, ya podemos ir haciendo una reflexión acerca de cómo hemos vivido, espiritualmente, esta Navidad.
Y en torno a la figura de Jesús configuró Francisco su espiritualidad.
De hecho, la Pobreza la vivía desde el Jesús Crucificado, que allá, clavado en Cruz y con el cuerpo deshecho, nada pidió ni nada reclamó para si. O desde el Niño Jesús, que tuvo a bien ponerse en manos del hombre para redimirnos, no teniendo para su nacimiento ni un techo decente, ni una cama mullida, ni protección, ni lo necesario si quiera.
La oración del Poverello no era mera contemplación, sino inmersión en los Misterios de Cristo, de su Vida y de su Crucifixión-Resurrección. Adoptó las mismas actitudes y gestos del Hijo de Dios, de modo que así pudo, también, rezar como Él, llegando a las profundidades de la Trinidad, como un verdadero HIJO.
La Caridad de Francisco se expresaba como la de Jesús, que en Cruz nos amó tanto que no dudó en darse, en sufrir torturas, desprecios y muerte ignominiosa.
Viernes, 1 de junio
Miguel Blanes Coll
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal
Urbano Sánchez García
Jose Gallardo Alberni