
A nadie han dejado indiferentes las palabras de Monseñor Camino,portavoz de la CEE, a propósito de la Ley del Aborto. En concreto, aquellas que dicen que quien propague, apoye o vote la Ley del Aborto está en situación objetiva de pecado público, y no puede comulgar.
Ante todo, creo que los católicos deberíamos mostrar adhesión y respeto a las palabras de Monseñor Camino. Y no por una sumisión estoica, resignada y ausente de convicciones propias, sino por todo lo contrario. Y digo mostrar, es decir, al menos procurar ser signo de unión. A partir de aquí, las visiones particulares y las propias opiniones son inevitables y, por otro lado, necesarias.
Quizá han sonado un poco fuertes estas declaraciones, sobre todo en lo concerniente a la Eucaristía. Pero estaremos de acuerdo en que quien está a favor del aborto, que no es más que la eliminación de un ser vivo, no puede no digo ya comulgar, pero sí pretender estar en plena comunión con la Iglesia. Y es que la Iglesia no defiende nada, sino "sólo" la Vida. En todo caso, quien defiende algo más que ideas es el Gobierno, puesto que en todo este entramado juegan papel esencial los beneficios de todos los que viven del aborto (vaya ironía). Y las mujeres que quieren - dicen - libertad, se dejan adoctrinar por otro lado, dejándose conducir a un agujero del que muy pocas salen indemnes, sobre todo psicológicamente. Hay casos y casos, y muchas son empujadas o incluso obligadas a hacerlo, pero las que lo hacen libre y conscientemente se juegan su misma definición de persona demócrata y que considera la Vida un Derecho inalienable.
Así las cosas: ¿está tan mal oponerse a esta Ley? Es verdad que a veces fallamos en las formas de decir las cosas, pero ¿en serio la actitud de la Iglesia es reprobable? Quizá todos los que nos atacan por defender la Vida enel fondo sólo están molestos con que no se les deje hacer una cosa: sexo libre. Me acuesto con quien quiero y cuando quiero, y no me pidáis responsabilidades. Subyace la misma actitud a propósito de la píldora abortiva, o la anticonceptiva. Habrá casos en que los motivos sean otros, pero tanto defender ambas cosas en contra de algo tan fundamental como el derecho a vivir no es de recibo.
Dijo la Ministra de Sanidad que la Iglesia es más de lo que representa el Señor Camino. Pues sí, señora Ministra, somos todos esos españolitos de bien que seguimos a Cristo y defendemos la Vida. Somos los mismos que no queremos criminalizar a la mujer, como la Ley apunta (y en eso sí estamos de acuerdo) pero que creemos que hay que pedir a la gente que sea responsable, y no darle vías de escape tan rápidas (no digo fáciles) para evitar problemas que, por no tener la cabeza amueblada o por mala suerte, se han buscado. La Vida es tan grande que no puede ser sometida a debates de este calado. El "tiki-taka" verbal no es para algo tan sublime como el derecho y el don de la Vida.
Creo que la postura de la CEE es, en el fondo, la de todo cristiano que no tenga miedo a ser coherente y valiente con lo que piensa: uno que vota o apoya la muerte no puede ser considerado, al menos, cristiano. Será buena persona, o tendrá la mejor de las intenciones, pero al aborto choca y contradice las mismas bases de los que, al menos en teoría (los escaños son otra cosa) se cansan de repetir que creen en Dios Padre (Señor y Dador de Vida), en Jesús, en ¡la Iglesia!, en el Espíritu Santo...
A un socialista cristiano (no digo ya católico), o a uno de los partidos que apoyarán la Ley le preguntaría: ¿de verdad puede votar a favor de algo así? ¿Dormirá realmente tranquilo? ¿Podrá seguir diciendo que es seguidor de Cristo? No se trata de un pecado subjetivo, opinable, relativo. Estamos hablando de algo muy serio, que compromete el resto de actitudes de cara a la Vida. Que la conciencia de cada cual haga el resto.
Pace Bene.
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El aborto consiste en descuartizar vivo a un ser humano pequeñito e indefenso. ¿Verdad o mentira? El aborto consiste en inyectar una altísima solución de sal a un ser humano en formación y quemarlo vivo. ¿Verdad o mentira? El aborto consiste en subcionar con una potente ventosa a un ser humano tierno como un pajarillo, en cuyo proceso se le arranca la cabeza y los miembros. ¿Verdad o mentira? Nadie, cualquiera que sea su ideología, filiación política o religión puede negar estra evidencia. El aborto es eso y no otra cosa. Dicho lo cual, lo que a una servidora extraña es que haya sido sólo la iglesia católica la que se pronuncia y toma una postura valiente y coherente. ¿Qué pasa con las demás confesiones religiosas? ¿Qué pasa con los islamistas?¿qué pasa con los judíos? ¿qué pasa con los mormones? ¡¡¡Qué pasa!!! ¿Y con la Iglesia de Filadelfia, qué pasa, no defiende la vida que es un don de Dios, ante el crimen execrable del aborto?
Viernes, 17 de febrero
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