"Convertía todo su tiempo en ocio santo": o dicho de otro modo, su ocio, sus ratos de recreación y solaz eran los que estaban llenos de oración. Francisco trabajaba con sus manos, y enseñaba a los demás que así debían hacerlo. Pero su "hobbie" era la oración, o sea, estar con Dios o, como dice Celano más abajo, en el texto: "respondía al Juez, oraba al Padre, conversaba con el Amigo, se deleitaba con el Esposo".
Viernes, 1 de junio
Miguel Blanes Coll
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal
Urbano Sánchez García
Jose Gallardo Alberni