Hemos podido leer y ver en diferentes medios de comunicación cómo el Consejo Escolar de Cataluña prponí a la Generalitat el cambio de denominación de las vacaciones de Navidad y Semana Santa por la de vacaciones de Invierno y Primavera.
Creo que ante una noticia así, y teniendo en cuenta que la Generalitat, haciendo uso del sentido común, no ha dado continuidad a tal propuesta (argumentada en la diversidad de la sociedad catalana) se impone una reflexión seria:
- ¿Cuál es el motivo de fondo de tal propuesta? El CEC dice que la diversidad. Bien, pero ¿acaso no han salido nunca a la calle en Navidad o Semana Santa los miembros de tal Consejo Escolar? Desde luego que no todo el mundo es católico, ni siquiera cristiano, pero la pura realidad ("tozuda", como bien ha referido la Generalitat) es que en las calles la gente expresa algo más que la llegada del invierno o de la primavera. Sí es cierto que los pueblos primitivos, incluido el hebreo, celebraban los cambios de estaciones, e incluso personificaban la llegada de la vida o de la muerte a los campos en fuerzas sacrales o divinidades en un combate por el equilibrio. Pero, a día de hoy, y desde el s. IV al menos, se celebra, por estas fechas, el nacimiento de Cristo y su Pasión, Muerte y Resurrección.
- Dicho esto, se me podría contestar: "pero muy poca gente celebra Navidad y Pascua de forma realmente religiosa". Sí, es cierto, pero eso es consecuencia de la secularización galopante de los últimos 30-40 años. Sin embargo, la gente canta Villancicos, se regala cosas por Reyes y se sacan pasos, de contenido puramente cristocéntrico y mariano. La gente no irá a Misa, pero sigue expresando algo que lleva dentro: una fe cristiana, una tradición cristiana, una forma de ser y de pensar esencialmente condicionadas por el cristianismo, más allá de la educación recibida en casa.
- Por tanto, si la sociedad sigue celebrando Navidad y Pascua - aun vaciándolas muchas veces del auténtico contenido, todo hay que decirlo -, no cabe y no es lógico cambiar el nombre a unas fiestas que aglutinan a la sociedad en torno a unas mismas expresiones populares, familiares y aun espirituales. Hay diversidad, sí, pero nos sigue uniendo, en el fondo, lo mismo. Y eso es difícil de romper. Intentar paganizar de repente unas fiestas que son de por si religiosas, dando un salto atrás de más de dos mil años es lo mismo que no entender cómo funciona la sociedad (la que sea). Es bien distinto declarar, vía Constitución, que un país "no se casa" con ninguna confesión que negar, por las buenas, que por las venas del pueblo español corre sangre cristiana desde que España es España, y desde antes.
- Y si no, que vayan a trabajar ellos el día 25 de Diciembre, o que adornen de flores sus casas cuando los demás celebramos Semana Santa. Pero que dejen a la sociedad expresar lo que, después de todo, siente. Porque hasta el rabo, todo es toro.
Viernes, 17 de febrero
Miguel Blanes Coll
Juan Fernandez Krohn
Angel Moreno
Pedro Tarquis
Juan Antonio Espinosa
Vicente Haya
Asoc. Humanismo sin Credos
Religión Digital
FCJE
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes