
Es sabido que cada vez se constatan menos confesiones. Podríamos decir que el Sacramento de la Penitencia "está en crisis", expresión tan manida hoy día.
Confesarse no es otra cosa que buscar el Perdón de Dios. Importa el fondo, el corazón, es decir, que estés verdaderamente arrepentido, que te duela el pecado y quieras hacer lo que sea para reconciliarte con Dios quien, dicho sea de paso, no está "ofendido". Lo que ocurre es que nos alejamos de Él, y a Él queremos volver. Pero para eso se requiere conciencia de haber pecado, dolor por el mismo pecado y deseos de volver a la casa del Padre.
Todo esto está muy bien. Pero para volver a dirigir nuestros pasos por los caminos de un Dios que se aleja mucho de ser un Poseidón vengativo necesitamos, como para casi todo en la vida espiritual, de los Sacramentos. Por eso, cuando alguien me dice: "Yo me confieso con Dios" pienso: "Y yo, lo que pasa es que a través de un sacerdote, y tú no".
Requiere un poquito - al menos - de humildad acudir a un sacerdote al que muchas veces no has visto en tu vida y contarle tus pecados. Es difícil para el orgullito que ese mismo sacerdote que no conoces de nada y al que le acabas de contar cosas tuyas particulares (cuando él seguramente no hará lo mismo contigo, ni por equivocación) te dé consejos (aunque no tenga por qué, no son parte esencial ni imprescindible del Sacramento) y encima te diga que en nombre de Dios te absuelve. Todo eso, porque somos humanos, no lo podríamos asimilar si no fuera por la Gracia que nos da Dios. A mí particularmente (y a muchos) no me cuesta, incluso cuando no vas a confesarte precisamente de haber matado a nadie, sino precisamente de aquello en lo que caes trescientas veces más (cosa que hay que revisar, claro). Y no por humildad, que ya me gustaría, sino por hábito. Y porque sabes que es el camino. Pero cuando hay tanto hábito adquirido difícilmente sabemos dar cuenta del mismo, explicarlo.
Pero resulta que el Sacramento de la Confesión, que ha evolucionado en sus formas a lo largo de la Historia, está indicadísimo para calibrar nuestro arrepentimiento y nuestras ganas de ponernos en paz con Dios. Si estás arrepentido, si quieres de verdad pedir perdón y ser perdonado, nada como andar a casa otra vez, cual hijo pródigo y buscar la reconciliación hasta debajo de las piedras. La Confesión Sacramental calibra, pues, la humildad con la que volvemos al Señor. Es fuente de incontables Gracias, Luces y consuelos. Y una ocasión para restituir a Dios los pecados con (y mira que es poco) unas oraciones o un pequeño acto conreto.
Contar los pecados es contárselos a Dios, puesto que el sacerdote actúa en nombre de Dios, pues al Sacerdocio de Cristo se ha incorporado. Da igual cómo sea, de donde venga y si es Franciscano, del Opus o simplemente diocesano (aunque no negaré que ayuda mucho confesarte con uno de tu propio carisma, pero ya me entendeis). Porque Confesión no es igual a Dirección Espiritual. Es una enumeración de pecados, nada más. A priori, no hay que entrar en causas, en motivos o en dinámicas espirituales que como tales sólo debe conocer y medir nuestro Director Espiritual. Con todo, la Confesión es la expresión concreta de nuestra voluntad de volver a la casa del Padre. Que consideremos un pecado como pequeño o grande dependerá del grado de nuestro Amor a Dios (suponiendo un juicio equilibrado de lo que uno cree que ha hecho mal y es pecado o es una chorrada). Pecar es apartarse de Dios mediante actos conscientes, que se oponen al Amor de Dios y alteran la Caridad al hermano.
Se confiesa poca gente, cierto. Pero hay que presentar el Sacramento partiendo de cero, de su esencia, de la base.
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P.d.donde he dicho gaditana,he querido decir malagueña
Mañana festividad de San Pedro de Alcantara.¿alguien podria decirme por que se llama asi una localidad gaditana muy cerquita a marbella?
Yo no me creo que haya alguien a quien no le cueste acercarse a confesarse.
Para poder hacerlo hay que vencer muchas cosas.
un buen libro para no tener miedo al sacramento de la reconciliacion el del
P Domiciano "" Dios ama y perdona sin condicion ,
entre nosotros(franciscanos seglares muchos tienen miedo a acercarse , falta un poco de conversion . paz y bien.
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