El 27 de octubre de 1986 Juan Pablo II reunió en Asís a cincuenta representantes de las doce principales religiones del mundo para rezar por la Paz.
Os comparto esta columna, publicada el lunes en "El Día del Mundo de Baleares". Su autor es Román Piña Homs, conocido catedrático de Historia mallorquín.
Pues bien, teniendo claro Quién debe ser el Centro de toda vida espiritual que se precie, creo que se puede entender mejor este pasaje de "Sacrum Commercium".
(Sacrum Commercium, 37).Elogio de los auténticos pobres.
Bien es verdad que -pasado cierto tiempo- unos cuantos comenzaron a reaccionar y se pusieron a caminar voluntariamente por la senda recta, que en tiempos anteriores recorrieron algunos obligados por la necesidad. Todos éstos vinieron suplicándome insistentemente con muchos ruegos y lágrimas que ajustara con ellos un tratado de paz perpetua y que compartiese su compañía, de la misma forma que la compartí antes en los días de mi adolescencia, cuando estaba conmigo el Todopoderoso y me rodeaban mis hijos. Fueron éstos -mientras permanecieron en carne mortal- hombres de acendrada virtud, gente de paz, irreprochables ante Dios, perseverantes en el amor fraterno, pobres en el espíritu, faltos de bienes temporales, pero ricos en santidad de vida; colmados de dones y carismas celestiales, fervorosos de espíritu, alegres en la esperanza, sufridos en la tribulación, mansos y humildes de corazón, que conservaban la paz interior, la armonía en las costumbres, la concordia mutua y una gozosa comunión de vida.
»En fin, eran varones del todo consagrados a Dios, gratos a los ángeles, amables a los hombres, rigurosos para consigo mismos, indulgentes para con los demás, religiosos en todo su proceder, modestos en su porte, alegres en el semblante, graves en su interior, humildes en la prosperidad, magnánimos en la adversidad, sobrios en la mesa, pobrísimos en su vestir, muy parcos en el sueño, respetuosos y timoratos. En una palabra: resplandecían por el brillo de todas las virtudes. Mi alma estaba íntimamente unida a ellos y no había entre nosotros más que un solo espíritu y una sola fe.
Leo hoy en abc.es:
"...tanto Llamazares como Tardà, IU y ERC, creen que el hecho de que exista vida humana antes del nacimiento no tiene ninguna importancia. «Si es un ser humano o sólo un ser vivo es un debate escolástico que se lo dejo a la Santa Madre Iglesia. Ése no debe ser un debate de los legisladores». Es decir, que a sus señorías les debe dar exactamente igual que al abortar se ponga fin a un ser humano. Eso, asegura Llamazares, no debe tener importancia en el Congreso de los Diputados. La respuesta de Tardà no fue menos delirante: «Los republicanos no creemos en la brujería. Creemos en los derechos de las mujeres. Y punto. Brujerías, no». La profundidad moral, científica e intelectual del diputado de ERC se mantiene, como se ve, al mismo nivel de siempre".
Ciertamente, sabemos que tales políticos -dile político, dile "x"- se dedican a soltar estas bravuconadas con el ánimo firme de provocar y llamar la atención. Unas afirmaciones así dicen muy poco de quienes, se supone, aspiran a representar un pueblo, una identidad, unas ideas comunes.
Ahora resulta que la Iglesia es la que decide si usted y yo éramos seres vivos cuando teníamos días o semanas de vida en el vientre materno. Y resulta que no les compete a ellos discernir tal extremo. O sea, que quien cobra por ejercer el Poder Legislativo en España se escabulle de lo más esencial: un debate serio sobre qué es vida y qué no; cuándo empieza y cuándo acaba; qué implica realmente una Ley del Aborto... son cuestiones que les traen al pairo. Más aún, hablar de la vida es "brujería". Sólo vale apoyar una visión feminista radical, cerrada al diálogo, al debate y a otras ideas.
También cita abc.es: "Defienden que el plazo para abortar libremente sea de 22 semanas, que después y hasta el final del embarazo la mujer pueda desprenderse de su hijo sin sanción penal, «en todo caso» sólo administrativa, que un centro no puede tener objeción de conciencia y, agárrense, que el Estado cofinancie los anticonceptivos de «tercera generación», lo que, según los cálculos de Llamazares, costaría unos 100 millones de euros, bien gastados, según él". No comment. Tanto uno como otro creo que nos están dando buena cuenta de su poco calado humano y, desde luego espiritual. Es más, creo que con ellos no se puede debatir nada en serio. Al menos no en este campo, que por cierto no es un campo cualquiera.
Lo mejor de todo es que representan a dos partidos minoritarios, con intereses particulares, decididos a bailarle la conga al Gobierno para satisfacer sus reivindicaciones, que nada tienen que ver con España. Que el Señor les bendiga.
El bienaventurado Padre, en cierto modo identificado con los santos hermanos por el amor ardiente y el celo fervoroso con que buscaba la perfección de los mismos, pensaba muchas veces para sus adentros en las condiciones y virtudes que debería reunir un buen hermano menor. Y decía que sería buen hermano menor aquel que conjuntara la vida y cualidades de estos santos hermanos, a saber:
- la fe del hermano Bernardo, que con el amor a la pobreza la poseyó en grado perfecto.
- la sencillez y pureza del hermano León, que fue varón de altísima pureza.
- la cortesía del hermano Ángel, que fue el primer caballero que vino a la Orden y estuvo adornado de toda cortesía y benignidad.
- la presencia agradable y el porte natural, junto con la conversación elegante y devota, del hermano Maseo.
- la elevación de alma por la contemplación, que el hermano Gil tuvo en sumo grado.
- la virtuosa y continua oración del hermano Rufino, que oraba siempre sin interrupción, pues, aun durmiendo o haciendo algo, estaba siempre con su mente fija en el Señor.
- la paciencia del hermano Junípero, que llegó al grado perfecto de paciencia por el perfecto conocimiento de su propia vileza, que tenía siempre ante sus ojos, y por el supremo deseo de imitar a Cristo en el camino de la Cruz.
- la fortaleza corporal y espiritual del hermano Juan de Lodi, que en su tiempo fue el más fuerte de todos los hombres.
- la caridad del hermano Rogerio, cuya vida toda y comportamiento estaban saturados en fervor de caridad.
- la solicitud del hermano Lúcido, que fue en ella incansable; no quería estar ni por un mes en el mismo lugar, pues, cuando le iba gustando estar en él, luego salía, diciendo: «No tenemos aquí la morada, sino en el cielo».
Oración, Caridad, Paciencia, Fortaleza, Solicitud, Presencia agradable, Cortesía, Sencillez, Pureza, Fe... Cada una de estas virtudes, poseída de forma destacada por cada uno de los hermanos, contituyen para Francisco un cuerpo, un todo.
Ya en el Saludo a las Virtudes las va desgranando, y dice expresamente que "quien posee una, las posee todas". Es decir, que cada virtud hermana con Cristo y, por tanto, si una te hermana, las posees todas. Otra cosa es que las virtudes las tengamos en un plano meramente humano, psicológico. Entonces aparecen como urgidas a desarrollarse espiritualmente. Dicho de otra manera, Dios quiere que lo que tengamos de bueno lo orientemos a su Amor, a su Servicio y al de los hermanos. De lo contrario, podrían ser causa de vanidad. Quedarían por tanto a nuestro servicio propio, por mucho que quizás otros se beneficiarían, pero no las pondríamos de veras a su servicio.
Así, Francisco no desgrana personalidades. Sólo medita y piensa cómo podemos nosotros, los consagrados, hacernos de veras de Dios, potenciando lo que, por naturaleza y Don de Dios, nos hace mejores, nos impulsa por si mismo al bien.
Os recomiendo "El Padre Pío. La Película", del año 2000. Hace muy poco que la he visto y, francamente, me ha encantado. Observar la vida de este Santo de nuestra época, meditarla y tratar de aplicarla en la vida propia es algo que no se puede dejar de intentar.

Es sabido que cada vez se constatan menos confesiones. Podríamos decir que el Sacramento de la Penitencia "está en crisis", expresión tan manida hoy día.

Entras en cualquier iglesia de la ciudad en la que estén rezando el Rosario, y te preguntas cómo es posible que la gente pueda darse tanta prisa (podamos, me incluyo).
No es un Santo del que sepa muchas cosas, por ahora. Aunque de lo que sí he podido saber sobre su vida, me ha llamado la atención algo sobre lo que es preciso reflexionar.
Os dejo inserto este último trozo de "Padre Pío, la Película". No tiene desperdicio. Iremos hablando sobre este particular santo, que tanta luz dio al mundo el pasado siglo.

Ayer, por motivos técnicos, no pude postear sobre el Tránsito de Francisco, que es lo que me hubiera gustado. Pero hoy no perderé la ocasión, en el día en que estamos de fiesta los hijos de Francisco.

(TC 25).Cuando el bienaventurado Francisco acabó la obra de la iglesia de San Damián, vestía hábito de ermitaño, llevaba bastón y calzado y se ceñía con una correa. Habiendo escuchado un día en la celebración de la misa lo que dice Cristo a sus discípulos cuando los envía a predicar, es a saber, que no lleven para el camino ni oro ni plata, ni alforja o zurrón, ni pan ni bastón, y que no usen calzado ni dos túnicas; y como comprendiera esto más claro por la explicación del sacerdote, dijo transportado de indecible júbilo: «Esto es lo que ansío cumplir con todas mis fuerzas».
Y, grabadas en la memoria cuantas cosas había escuchado, se esforzó en cumplirlas con alegría: se despojó al momento de los objetos duplicados y no usó en adelante de bastón, calzado, zurrón o alforja; y, haciéndose él una túnica muy basta y rústica, abandonó la correa y se ciñó con una cuerda. Adhiriéndose de todo corazón a las palabras de nueva gracia y pensando en cómo llevarlas a la practica, empezó, por impulso divino, a anunciar la perfección del Evangelio y a predicar en público con sencillez la penitencia. Sus palabras no eran vanas ni de risa, sino llenas de la virtud del Espíritu Santo, que penetraban hasta lo más hondo del corazón y con vehemencia sumían a los oyentes en estupor.

El Domingo celebramos la Fiesta de San Francisco, y no quería desaprovechar la ocasión de recordar, a modo de Triduo, tres etapas distintas de su vida, que conforman, al final, la figura espiritualmente gigante pero humilde que veneramos y queremos: su conversión, la fundación de las Tres Órdenes y su vida después de la estigmatización en la Verna.
Viernes, 1 de junio
Miguel Blanes Coll
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Rodrigo del Pozo Fernández
Angel Moreno
Francisco Margallo
José Antonio Vázquez Mosquera
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal
Urbano Sánchez García
Jose Gallardo Alberni